
Por la Escuela de Cultura Popular
-Festejos del bicentenario su estrategia para reivindicarse.
-El movimiento social expectante.
Desde su entrada fatídica a la toma de protesta, Calderón se ha convertido en uno de los presidentes más representativos de la crisis política que vive nuestro país.
Haciendo honor a la mentira electorera de todos los partidos políticos mexicanos, Calderón hizo de los lemas y propuestas de campaña su itinerario de fracasos: del presidente que no subiría más impuestos, se convirtió en el presidente que propuso el impuesto al consumo, el aumento sobre el ISR, entre otros; del presidente del empleo, se convirtió en el presidente de un país que ha registrado un aumento sustancial del desempleo en 50%, desde fines del 2007 a mayo del 2010, que se encuentra incluso por arriba del promedio que han experimentado los países de la OCDE en el mismo lapso (de 48.3 por ciento). Del presidente que impulsaría una educación de calidad, se convirtió en el subordinado de la peor enemiga de la educación mexicana: Elba Esther Gordillo, manteniendo la misma política educativa fracasada.
Respetar el estado de derecho, cero corrupción, manos limpias, no subir gasolina, transparencia en el gobierno, son parte de la larga lista de promesas incumplidas. Sin embargo, la más impactante en la población (no necesariamente la más importante) es aquella concerniente a la seguridad, en tanto que la guerra contra el narcotráfico, por él enarbolada, sólo ha generado miles de muertos, huérfanos y violencia que escala hacia el terrorismo, sin que la estructura de consumo, lavado de dinero e infiltración en el Estado se haya detenido.
Con las reservas que merecen todas las encuestas, en junio pasado, el diario el Universal publicó los resultados de una, donde se muestra la caída de su imagen nacional: 68.6% de los entrevistados consideraron que “las cosas en el país han empeorado en el último año”; 45.6% considera que el país “va por muy mal camino”; 61.3% manifestó que no confía en la capacidad del Presidente para sacar adelante a México.
El problema de inseguridad en el país encabeza la lista de preocupaciones de los encuestados. Mientras que 21.5% de los entrevistados manifestó que el principal desafío del gobierno de Calderón es garantizar el empleo. Tres de cada 10 opinaron que el próximo año será “mucho peor” que el actual.
Aunado a una opinión mediática de rechazo, existe un creciente descontento por un amplio sector social que no sólo se ve afectado por las políticas neoliberales, sino que ha sido víctima directa de las injusticias y la impunidad política. Son los casos de los padres de las decenas de niños asesinados en Sonora; los más de 40 mil trabajadores despedidos por la extinción de Luz y Fuerza; los golpes crecientes a los derechos laborales y pensiones; las familias que sufren las condiciones de violencia, y los asesinatos de tanta gente inocente sin poder exigir justicia; así como la creciente lista de poblaciones arrasadas por una combinación atroz entre, desastres naturales y gobiernos locales corruptos e ineficaces. Para ellos, el régimen no sólo representa un fracaso económico, sino una clase corrupta enemiga de los intereses del pueblo al que dicen representar.
El resultado es pues no sólo una desaprobación generalizada, sino un amplio coraje acumulado en todos los rincones de nuestro país, muchos de los cuales comienzan a estallar y manifestarse como repudios organizados y luchas por derechos y reivindicaciones negadas.
Encrucijadas bicentenarias.
La caída de Calderón está alcanzando niveles que comienzan a preocupar a los grandes poderes fácticos de este país. Mientras que muchos grupos de poder que apoyaron al PAN huyen en desbandada hacia las filas del PRI, los que aún apoyan al régimen buscan desesperadamente cambiar la caída en la que se encuentra su legitimidad. Lo que está en juego para ellos, es la permanencia de grupos de ultraderecha en el poder. Desde esta perspectiva, hay que analizar los constantes movimientos en las Secretarías de Gobernación, Energía, Economía, etc.
En las últimas semanas, el régimen calderonista, pareció urgido por quitar de la opinión pública nacional y mundial, dos de los símbolos contradictorios de su política neoliberal y autoritaria: la lucha por la libertad de los presos políticos de Atenco, y la huelga de hambre de los compañeros en resistencia del SME. Aunque el papel de la lucha de las organizaciones sociales resultó un factor relevante para el cauce de estas problemáticas, es claro que, al régimen calderonista le urgía cubrir estos problemas de impacto en la opinión internacional, para poder encabezar con terreno despejado, la campaña de celebraciones por el Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución.
Es así que, los intentos fallidos del régimen por reivindicarse en la euforia mundialista, dan paso ahora a la estrategia político-cultural del bicentenario, para generar un ambiente de fiesta nacional, donde se pueda embriagar al pueblo con fuegos artificiales, historietas históricas y euforias tv-dirigidas. Dicha estrategia conviene no sólo al individuo Calderón, sino a la clase política y las instituciones estatales, quienes ven necesario apagar el fuego de posibles estallidos sociales, y de panoramas electorales adversos para la hegemonía PRI-PAN-PRD actual.
Por supuesto, los grupos de poder económico, encabezados por Slim y los dueños de las televisoras, ya han movido sus piezas políticas desde antes de que Calderón cayera en picada. Peña Nieto se perfila como el candidato, no sólo del priismo retrógrado, sino de los grupos de poder, que necesitan un nuevo símbolo para encausar la necesidad de una renovación nacional. Paralelamente, la llamada Iniciativa México se ha convertido en la campaña mediática de la hipocresía nacional, donde se llama al pueblo a resucitar la imagen maquillada y burguesa de un país saqueado y arruinado por actores políticos vigentes e impunes.
Dado que las políticas neoliberales y la dinámica corrupta de las instituciones estatales permanecerán, Calderón caerá más y más frente a las contradicciones que su presidencia representa. Pese a esto, la izquierda independiente no parece tener una propuesta clara para enfrentar esta guerra cultural contra el bicentenario. Si bien, la dinámica de las clases políticas no deben marcar los ritmos de la organización popular, es claro que la historia y la memoria de nuestro país, exige luchar contra la interpretación falsa y caricaturizada de nuestra historia; donde, por ejemplo, Carranza es el gran héroe de la Revolución; Zapata y Villa unos meros revoltosos, y el PRI, el PAN y el PRD los artífices de la vida democrática e institucional de México.
Miles de personas permanecen expectantes de lo que las organizaciones grandes y pequeñas impulsen para frenar este bacanal bicentenario y canalizar el descontento hacia una conciencia de transformación.
La exigencia de contrapropuestas y alternativas, crece de manera proporcional al avance de políticas neoliberales y de la venta cínica de los recursos de nuestro país (como la fibra óptica y el espectro radiofónico prácticamente regalados a los grandes monopolios de Televisa, Telmex, etcétera).
Que Calderón esté en picada, no significa que caiga al barranco de los presidentes derrocados por el pueblo, o por un movimiento político de transformación y liberación nacional. En meses pasados, afirmamos que el Capitalismo no caerá por sí mismo, hoy debemos decir lo mismo para Calderón y para el régimen deslegitimado e impune que representa.
Por Arturo Hernández
El 23 de julio de 2010 fue levantada la huelga de hambre que mantenían miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas en el zócalo capitalino. Luego de tres meses de protesta en la que integrantes como el Ing. Cayetano Cabrera y Miguel Ángel Ibarra realizaron 90 y 88 días de ayuno respectivamente, asistimos a un dramático desenlace de la misma dado el deteriorado estado de salud en que se encontraban los manifestantes. ¿Por qué arriesgaron su vida de esta forma? Ante el riesgo de que el Gobierno engañe ¿qué panorama se avizora y qué sigue en la lucha del SME? Platicamos con Ricardo Pérez Flores, quien no recibió alimento alguno durante 75 días.
Machete: Hay personas que piensan que si al Gobierno no le importó echar a la calle a 44 mil trabajadores, menos le interesa la vida de los huelguistas, ¿por qué consideraste llevar a cabo este tipo de lucha?
Ricardo: En esa parte tienen razón, al Gobierno no le interesa la vida de los huelguistas, ni la de los campesinos, ni la de los estudiantes, ni la de nadie. Lo único que le interesa es el capital. Yo decidí participar en la huelga de hambre porque la intención era demostrarle a la gente (en medio de la campaña de desinformación que hicieron y de desprestigio hacia nosotros, donde decían que yo como trabajador de Luz y Fuerza era un irresponsable) que con una huelga de hambre, nosotros mostrábamos que un irresponsable, un corrupto, es una gente sin principios y una gente sin principios no defiende su trabajo como lo defendemos nosotros. Entonces la intención era, más que sensibilizar al gobierno, sensibilizar a la gente de que lo que nos hicieron fue no solamente inmoral, sino ilegal.
M: ¿Cuál es el panorama actual de la lucha de los trabajadores del SME.
R: En estos momentos que hay pláticas con el Gobierno en la Secretaría de Gobernación, están tratando de montarnos en los medios de comunicación otra campaña más de linchamiento. Vamos a cumplir diez meses de resistencia y ya demostramos que no nos vamos a doblar, no nos van a liquidar, no nos vamos a rendir, pase lo que pase. El problema es que si llega a suceder alguna circunstancia complicada, las formas de lucha tendrán que ser otras. La perspectiva de movimiento del sindicato está abierta en los escenarios que el gobierno nos quiera llevar.
M: Si el Gobierno Federal no acepta siquiera la figura de patrón sustituto, ¿qué sigue para el SME? ¿Cuál es su siguiente paso?
R: Es innegable que en el centro del país, en la zona que atendíamos como Luz y Fuerza del Centro el servicio es un desastre, que los diferentes sectores a los cuales atendíamos están manifestando abiertamente su protesta, tanto el sector industrial, como el sector doméstico; es innegable que necesitan la experiencia de los trabajadores electricistas para corregir sus fallas. El patrón sustituto persiste a partir de que la materia de trabajo existe. Si la recontratación de los 17 mil trabajadores no se da y cierran la puerta, las movilizaciones van a continuar, pero tendrán que ir escalando cada vez más en su presión política. Tenemos disposición a la lucha de parte de los 17 mil. Ellos decidirán hasta dónde vamos escalando este movimiento, pero de que nos van a regresar lo que nos arrebataron, nos lo van a regresar.
Fuimos víctimas y todos somos testigos de cómo se confabula una clase política para golpear a una organización democrática, en este caso sindical, para proteger y beneficiar sus intereses estrictamente monetarios. Vimos cómo el Poder Ejecutivo lanzó un decreto totalmente ilegal con la única intención de desaparecer una organización obrera; de cómo el Legislativo días después se negó a mandar una controversia constitucional porque se repartieron el botín del presupuesto que era para el subsidio de Luz y Fuerza del centro: 44 mil millones de pesos fueron repartidos entre las diferentes gubernaturas de los de izquierda y los de derecha. El sindicato responsable como ha sido siempre, confió en las instancias jurídicas y decidimos irnos al amparo. Llegamos a la Suprema Corte de Justicia y fuimos testigos de cómo en concreto los ministros y jueces llegan a esos puestos a partir del compadrazgo y al amparo del poder político: dos de los ministros tienen intereses en las empresas privadas que están dando un mal servicio en el país, uno de ellos tiene un parentesco directo con el Director de CFE. Montaron un circo en el cual durante tres horas y media se hizo la farsa de que discutían y analizaban un decreto que ellos sabían que era inconstitucional y legalizaron lo ilegal enfrente de todos.
Tenemos partidos políticos representados en el Legislativo, jueces y magistrados que decidieron vender sus conciencias y sus juramentos a partir de carreras políticas y de mantener un nicho de poder en esos espacios donde ganan millonadas y el Ejecutivo dispuesto a entregarles la riqueza de la nación a quien lo mantiene y lo sostiene en el poder. Ése es el sistema que vivimos, no hay Poder Judicial, no hay Poder Legislativo, hay una camarilla y una clase política encargada de depredar a la nación.
M: A la luz de estos problemas, ¿qué le dirías a las organizaciones de izquierda que hay en el país, cuál es tu valoración al respecto?
R: De las organizaciones que apoyan el movimiento, hay de dos: la organizaciones consecuentes que apoyan en los dichos y en los hechos y aquellos que sólo apoyan en los abajo firmantes. De las otras organizaciones pseudo izquierdistas, el PRD con su gobierno encabezado por Marcelo Ebrard amenazó con reprimirnos con tal de montar unas pantallas de fútbol. Claramente en estos días pasados cuando reiniciamos nuestras movilizaciones a partir de la cancelación de la vía jurídica por la resolución de la Suprema Corte de Justicia, la posición del Gobierno de izquierda del Distrito Federal fue defender los intereses de los grandes capitales, que son los que realmente se molestan cuando las calles se bloquean. Yo no he escuchado la posición del G.D.F. respecto al golpe que recibimos más de 150 mil personas con el despido de 44 mil trabajadores. Una buena parte vivimos en el Distrito Federal y no he escuchado el análisis económico de lo que ha repercutido en lo que refiere al término de gasto inmediato, como el nivel de desempleo que se disparó por esta circunstancia. No he escuchado esa parte por el G.D.F., pero en cambio sí escuche el reclamo por retirarnos del zócalo para montar pantallas de futbol. Ésas no son organizaciones de izquierda para mí, aunque se asuman como tales. Sin embargo, una que yo reconozco y que hasta la fecha no sé por que no se ha manifestado es el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y hasta el día de hoy a casi 10 meses de resistencia, no hemos tenido una sola manifestación de apoyo por parte de esos compañeros. El EPR se ha manifestado. Organizaciones populares que son realmente las organizaciones de abajo, llegaron al campamento de huelga, a las asambleas populares a manifestar su solidaridad. Pero la clase política, los dirigentes: Hernández Juárez, Jesús Ortega, son simplemente abajo firmantes. El sindicalismo está cooptado por el charrismo o el neocharrismo. Somos el único sindicato democrático. No tenemos apoyo sindical porque todos son una bola de charros. Somos el sindicato y el pueblo organizado, en organizaciones pequeñas, pero contundentes y combatiendo. Los que detuvimos en 1994 el bombardeo contra las comunidades, incluso los que participaron en el movimiento contra el desafuero de Andrés Manuel, contra el fraude electoral, pero que vemos cómo la clase política se inclina por la corrupción. Pero los mismos, los de abajo, nos seguimos encontrando y ésos siguen allí, apoyando, resistiendo, en su trinchera, esas sí son de izquierda, los demás son la clase política.
M: ¿Qué les dirías a los trabajadores que ven este problema como ajeno, que mientras a ellos no les afecta, no les interesa?
R: Alguna vez comentaba con unos compañeros días después del despido, que yo una vez vi un cartel en el CCH que decía: “Un día vinieron por un obrero y como yo no era obrero no hice nada, después vinieron por un campesino y como yo no era campesino tampoco hice nada, luego vinieron por un estudiante y como yo no era estudiante no hice nada, hasta que vinieron por mí”. Y es lo mismo que les digo, todos por el simple hecho de ser trabajadores tenemos un enemigo común: el patrón; y éste tiene un amigo común: los patrones grandes. Entonces nosotros tenemos que vernos todos (por el simple hecho de ser trabajadores) como compañeros y saber que lo que me están haciendo hoy a mí, no es algo que le vayan a hacer a los demás, ¡es algo que ya les hacen a la mayoría! El 90% de trabajadores que no pertenecen a un sindicato que sea de una empresa paraestatal o de los grandes sindicatos viven una pauperización de sus derechos laborales, ¡todos! No hay indemnizaciones, hay despidos injustificados, jornadas de trabajo excesivas sin pago de tiempo extra, cero seguridad e higiene. ¡Eso es lo que viven a diario! A nosotros nos golpean porque éramos efectivamente de los pocos sindicatos que manteníamos un proceso de lucha y conquistas laborales que mantenemos desde hace cien años. Absolutamente todos, desde el que trabaja doblando lámina, el que hace maquila, tapones para zapatos, los electricistas, los telefonistas, tenemos el mismo patrón, todos tenemos el mismo cabrón que nos quiere arrebatar la ganancia de nuestro trabajo, todos somos compañeros. Lo que me pasó a mí, es algo que a ellos ya les pasa desde hace mucho tiempo y la única manera de que volvamos a tener lo que teníamos todos, es organizándonos y luchando.
Espero que la gente que tenga la oportunidad de leer esta entrevista sepa que este movimiento, incluyendo la huelga de hambre que estuvo en el zócalo, no es para sostener a ninguna dirigencia sindical, es para reestablecer el estado de derecho que fue violentado por quienes son en teoría los encargados de velar por el mismo. Y que tengan claro que estamos preparados para responder a cualquier circunstancia que el Estado nos presente: nacimos en 1905, en las primeras luchas sindicales al calor del anarcosindicalismo. Le peleamos a Carranza, le peleamos al Gral. Cárdenas, a los gobiernos post-revolucionarios y a los neoliberales. Sabemos pelear en el nivel que nos quieran llevar. Somos un sindicato responsable y lo hemos demostrado. Pero no somos un sindicato débil que no sepa cuáles son los caminos de la lucha. ¡Los conocemos todos! Y hasta donde nos quieran llevar, vamos a llegar. Pero no nos van a doblar, no nos van a vencer. ¡Vamos a triunfar!
Por Octavio Valadez
En la práctica, la cuestión económica no emerge primeramente como una pregunta marxista, sino como un problema material: falta de comida, vestido, vivienda, seguro social, medios de producción. Esta condición generalizada en la población, está presente también en las organizaciones sociales. Dime de qué viven los militantes de una organización y te diré que tipo de organización en verdad es. El problema económico está presente detrás de las mesas, los telones, los discursos y las apariciones mediáticas. Suponer que una organización es un islote socialista es una “robinsonada”, que ha provocado la postergación del problema fundamental de las organizaciones sociales: ¿cómo luchar contra el capitalismo sin caer en sus contradicciones o sin terminar en el exangüe alcance del voluntarismo?
Toda organización de lucha social contiene por lo menos dos tipos de trabajo: el acumulado por personas que han participado en dichas organizaciones, y el que se gesta cotidianamente por los militantes y colaboradores en activo. El trabajo de los militantes de una organización no se reduce a un trabajo político, sino al hecho de que dichos militantes dan parte de su vida, de su plenitud para hacer todo tipo de trabajos culturales, económicos, políticos, etc. Se trata del reconocimiento de cada organización como una comunidad de trabajo, en tanto que diseña, produce, distribuye productos materiales e intelectuales de liberación.
Aunque no podremos desarrollar más esta cuestión hoy, se puede afirmar que lo político no puede reducirse a lo económico, ni lo económico puede reducirse a lo político. Sin embargo, múltiples organizaciones dan por supuesta la condición desigual de sus agremiados para exigir una igualdad de obligaciones, provocando que aquellos compañeros que no pueden resolver su condición económica terminen retirándose de los compromisos políticos. Aquellos individuos o grupos que han podido resolver personalmente su condición económica terminan permaneciendo en las organizaciones y usando el trabajo acumulado de aquellos que no pudieron hacerlo.
Por todo esto se hace necesaria una profunda crítica y autocrítica del modo como las organizaciones han enfrentado el problema económico, y las posibles salidas que existen para superar esta cuestión.

De lo político a lo económico y viceversa.
Sería un error considerar el problema económico como separado del problema político. Aunque muchas organizaciones manejan un discurso público que crítica la expropiación del plusvalor por parte de los capitalistas, o la falta de legitimidad de los gobiernos en turno, hacia dentro, dichas organizaciones pueden ser antidemocráticas y tener clases políticas que se expropian del plusvalor que producen las “bases” de dichas organizaciones.
Cuando un líder, o dirigente funda su poder delegado como emanado de sus “virtudes y capacidades” personales, y comienza a identificar su persona con la organización, la democracia en las organizaciones comienza a volverse una palabra tan hueca, como aquella que se critica del régimen electorero. Y es que todo militante que tenga medianamente resuelta su condición económica (por azares o trabajos privados), tendrá mayores posibilidades de ser un dirigente o de constituirse como líder de una organización, que aquellos integrantes que carecen de dichas condiciones.
Ahora bien, cuando ser dirigente implica además, tener acceso a facilidades para gestionar alternativas laborales personales o de hacerse de un recurso extra, la dirigencia política se convierte además en espacios de privilegios político-económicos que serán ambicionados o defendidos por grupos de poder interno.
Como podemos ver, tarde que temprano, comienza a distinguirse una política y una economía de lo “privado”, donde cada quien resuelve sus problemas y posiciones como puede (aún suponiendo que lo hace a nombre de, o inspirado por su organización) y otra, donde dichos problemas se socializan y ponen a un debate democrático.
Al hacerse público un problema y abordado por la comunidad, la cuestión económica exige constituirse bajo principios, que permitan distinguir entre una comunidad de lucha socialista, de una “empresa socialmente responsable”. Y es que bajo principio pragmáticos (como el del poder por el poder, lo que sirva a la “revolución”), muchas organizaciones cayeron en las mismas contradicciones políticas y económicas contra las que luchaban, aunque mantenían un discurso claramente “socialista”.
Justamente el concepto de autogestión, nació como una crítica profunda a la instauración de una burocracia “socialista” y su carácter heterónomo de las decisiones económicas. En un interesante cuaderno publicado por el Taller para la Construcción del Socialismo, Alfredo Velarde propone una serie de presupuestos necesarios para hablar de una autogestión, entre los que se encuentran: 1) propiedad colectiva o social de los medios de producción 2) el reconocimiento y expresión de la vida democrática evitando todo autocracia; 3) autogestión general tanto en el ámbito de los productores como en el de los ciudadanos, y 4) la gestación de la empresa por el conjunto que en ella labora. Dichos presupuestos sólo se realizan en tanto se constituyan: a) un nivel económico adecuado, b) una economía desarrollada, c) tendencia hacia la desaparición del estado, y d) socialización de los medios de producción, culturales e intelectuales.
Como se puede ver, el concepto de autogestión se convierte en una idea regulativa de las acciones que una organización y comunidad emprende para resolver el problema de su gestión política, económica y cultural. Sin embargo, toda idea regulativa carece de fuerza, sino deviene en principios explícitos y claros que normen la vida de una comunidad.
Es por esto que una organización que hace trabajo económico sin distinguir sus limites entre lo privado y lo comunitario, sin respetar y asumir los principios para una vida democrática de decisión y participación, y finalmente sin potenciar que los diseñadores, productores y distribuidores de un trabajo sean participes de la gestión de su empresa u organización, entonces dicha organización podrá tener un discurso transformador hacia afuera, pero claramente contradictorio hacia dentro.
Recientemente diversas organizaciones han abierto esta discusión a partir de una critica y autocrítica sobre el uso de financiamientos gestionados por lideres o grupos honestos, pero carentes de un aspecto esencial de la autogestión: la de someterse a la voluntad y principios explícitos de una comunidad de militantes y por el contrario, sometiendo a la comunidad a los designios de su voluntad ilustrada.
Por todo esto bien vale la pena preguntarnos:
1) ¿cuáles son los procedimientos privados y públicos válidos para potenciar alternativas económicas para una organización que se asume anticapitalista?
2) ¿qué papel juegan los líderes y representantes de una organización para el desarrollo político-económico de las organizaciones?
3) ¿qué papel debe jugar el trabajo con, para y desde el Estado, en organizaciones anticapitalistas?
4) ¿cuáles son los riesgos y oportunidades que pueden dar los financiamientos públicos o privados para organizaciones independientes?
5)¿cómo debemos interpretar las experiencias históricas para la superación de contradicciones pasadas?
6) ¿cómo se constituye económicamente el poder popular?
Para un análisis de esto se requiere por supuesto revisar experiencias históricas, pero desde un marco conceptual que nos permita comprender el problema y evitar ante todo la fetichización justificatoria de una interpretación histórica. En siguientes entregas esperamos contribuir a esta comprensión.
Por Alberto Híjar
La historia de la Revolución Mexicana puede sintetizarse en los planes de los grupos en disputa. Los más influyentes lograron articular el plan con la proclama y la consigna. Breve y concisa, ésta convoca a la acción aunque no incluya algún verbo como en los casos de sufragio efectivo no reelección y tierra y libertad. Ni siquiera en las lecturas escolares se incluyen el Plan de San Luis y el Plan de Ayala donde se proclama la necesidad de oponerse al gobierno para alcanzar la democracia en el caso de los encabezados por Madero y la justicia campesina exigida por los zapatistas.
Desde aquellos años cercanos a 1910 y hasta ahora, ha habido otras proclamas, otros planes, otras consignas en alto contraste con las de los gobiernos y los partidos limitadas a coyunturas electorales. A cambio de recordar consignas tan triviales y falsas como la de la renovación moral prometida por de la Madrid o la del empleo por Calderón, nadie recuerda alguna de Cárdenas del Río porque la práctica expropiatoria y social fue más elocuente que alguna frase. A cambio, quedan los incumplidos lemas y símbolos de los sindicatos y las centrales obreras y campesinas. De aquí deriva la reflexión del sentido promisorio de las consignas que no siempre concretan prácticas adecuadas. Los casos de los gobiernos priístas y panistas son evidentes. El sentido promisorio se advierte sobre todo en las organizaciones propiamente revolucionarias. ¡Patria o muerte! Fue coreada por vez primera con la respuesta de ¡Venceremos! en el funeral de las víctimas del atentado terrorista coordinado por la CIA en el muelle de La Habana contra el barco Le Coubre. La consigna tuvo y tiene el compromiso de cumplirla. Algunas son efímeras porque no son viables como el ¡Socialismo o muerte! cubano. Otras apuntan a la derrota como la sustitución de ¡Lucha armada hoy, socialismo mañana! de los salvadoreños cambiada a la par del plan de gobierno popular revolucionario por el de gobierno de amplia participación acorde con los acuerdos de pacificación. Las consecuencias de este cambio de plan afectó a Guatemala donde perdió sentido la consigna de ORPA de vivimos para luchar, luchamos para triunfar distinguida como excepción entre consignas alentadoras del sacrificio propiciatorio.
Cuando el sandinismo fue revolucionario planteó una articulación ejemplar entre la consigna, la proclama y el plan. Hubo que sintetizar esto para ser leído en la toma de una estación de radio durante y después de la derrota del dictador. Los once puntos fueron difundidos lo mismo en anuncios espectaculares que en propaganda popular variada y como plan de gobierno, se hizo una pormenorizada exposición de lo que había que hacer “al ritmo del pueblo”. Esto resultó inviable ante el ocultamiento de las diferencias en el seno del Frente Sandinista de Liberación Nacional a cambio de proclamarlo como falso partido político hasta dar lugar a la piñata como repartición de privilegios, dineros y posesiones. La lección asumida orienta la necesidad de discutir y resolver las diferencias aunque resulten no negociables para dar lugar a los calificativos de línea de masas, tendencia democrática o algún otro deslinde siempre equívoco porque nadie en sus cabales excluye, por ejemplo, el trabajo económico-político de masas de las necesidades democráticas y la autodefensa, a no ser en los grupos caudillistas al encuentro de patrocinios estatales abiertos o paramilitares tipo Antorcha Campesina priísta o UBISORT contrainsurgente para el gobierno de Oaxaca y el federal.
Con el EZLN hay una lección de agitación y propaganda difícil de igualar porque a partir de la enumeración de necesidades económico-políticas de profunda afectación social, se logró una cobertura nacional, se recuperó el internacionalismo popular pese a la promoción del limite civilista y lo que es más importante, se fundaron los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, las Juntas de Buen Gobierno y Los Caracoles como procesos de articulación económico-política con ejercicio de poder autónomo, asambleísta, confederado, con cargos revocables, sin privilegio alguno y rotación planificada. La consigna histórica de las Fuerzas de Liberación Nacional reivindicada por el EZLN, vivir por la patria o morir por la libertad escrita en el pedestal del bello monumento a Vicente Guerrero en el Jardín de San Fernando, no ha necesitado explicación pese a su difícil discernimiento, sino ha sido sustituida por consignas zapatistas y el himno del EZLN. Pero si las Declaraciones han sido el Plan en desarrollo, no han culminado en el Plan Nacional de Lucha anunciado pese a las numerosas asambleas y encuentros donde más bien cada quien denuncia y pocos aventuran líneas de acción más bien enfocadas al siguiente encuentro que a la construcción del deseado y prometido Nuevo Constituyente para un nuevo pacto social. El asambleísmo y las fiestas de la Otra Campaña apenas tienen en su sección Totonacapan una difícil construcción programática.
Del EPR quedan el Manifiesto de Aguas Blancas y el de la Sierra Madre Oriental usualmente ignorados por otras organizaciones y por la comandancia originaria, no se diga por el oficialismo estatólatra. Las escisiones han contribuido a ignorar los planes originarios aunque, en especial, la Tendencia Democrática ha procurado el deslinde para plantear a su manera el Nuevo Constituyente. Pero la consigna adecuada para popularizar todo esto y las proclamas convincentes brillas por su ausencia.
Aparentemente avanzado, el lopezobradorismo cuenta con la consigna perredista de democracia hoy, Patria para todos no coreada a cambio de las que manifiestan el incondicional apoyo a AMLO. La insistencia en los comités civiles de base, difunde las denuncias enlistadas en sus libros, repudia al gobierno pero no llega a construir más programa que una lista de reivindicaciones dignas de aprobación por cualquiera que sustente todo en la reforma del Estado. La investigación de Muñoz Ledo con 107 universitarios está sin tocar con sus propuestas de modificaciones constitucionales sin más. Hay en todo esto una proclama no explícita con la participación distinguida de expriístas importantes como Manuel Camacho y Enrique González Pedrero.
De la APPO queda una limpia y eficaz estructura asambleísta que no llegó a construir un programa pese al atinado y preciso nombre de la organización que privilegió la consigna absurda sobre la caída de Ulises Ruiz quien termina su gobierno en plena demagogia para detener su juicio político en las cámaras.
Por La Bizarra Flor
El 8 de agosto, al cumplirse el 131 aniversario del natalicio del General Emiliano Zapata, se cumplen 7 años de la fundación de los Caracoles zapatistas y las Juntas del Buen Gobierno (JBG) quienes reivindican la lucha por la tierra y el territorio como espacio de vida, la impartición de justicia y la recuperación de la memoria histórica y colectiva.

De esta manera “las comunidades indígenas zapatistas demuestran con las JBG y los Municipios Autónomos, que otro mundo es posible, basado en la construcción, la colectividad, la defensa de la vida, el mandar obedeciendo”, comenta Berna en entrevista.
“La lucha no ha sido nada sencilla—agrega Berna— pues la actuación de varios grupos paramilitares a partir de 1995 ha sido grave en las regiones Norte y Los Altos de Chiapas. Actualmente estos grupos se han reagrupado en uno solo denominado perversamente Organización para la Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos (OPDDIC). Esta organización es responsable de las muertes de indígenas y del desplazamiento de familias de sus hogares que escapan de la guerra de baja intensidad declarada y aplicada por el gobierno”.
Sin embargo, “los zapatistas muestran que la lucha contra el capitalismo significa la lucha por la vida humana, la naturaleza y el planeta. Además nos plantean una propuesta de lucha y organización que rompa de manera definitiva con las actuales formas de hacer política. Nos llaman a ir más lejos de los calendarios electorales, generar las autonomías en el campo y la ciudad donde el que mande, mande obedeciendo al pueblo, sin más satisfacción que el deber cumplido, abajo y a la izquierda”, enfatiza Pilar.
Los entrevistados, integrantes un colectivo llamado Coyotic, subrayan que “nuestra colaboración como integrantes se enmarca en la participación política y social de colectivos e individuos quienes nos organizamos e identificamos con la lucha de los pueblos indígenas zapatistas, desde el ¡Ya Basta! lanzado el 1 de enero de 1994”.
José toma la palabra: “Nuestra experiencia y trabajo tiene que ver con la comercialización y distribución de productos como el café tatawelo de arábiga, orgánico, de los productores de Yochin Tayel Kinal; artesanías textiles de Chiapas y productos elaborados y diseñados por los integrantes de Coyotic. Establecemos la relación directa con los productores que generan una producción alternativa y promueve su consumo sin intermediarios”.
Inés interviene, “desde hace 11 años, al final de la conferencia titulada La autonomía de las mujeres, impartida en la UNAM, se hizo una propuesta al auditorio para establecer un puente entre la sociedad civil y las comunidades autónomas, con la finalidad de que los artículos que producían las comunidades les fueran pagados a mejor precio y de esta manera también evitar el coyotaje; la idea fue aceptada y el producto que nos habían designado fue el café; y el municipio con el cual tendríamos que ir abriendo el puente sería el Municipio Autónomo Ché Guevara en Ocosingo, Chiapas”.
Una de las experiencias impresionantes con la comunidad, comenta Lulú, fue cuando “llegamos al crucero cercano a Moisés Gandhi, donde normalmente nos bajamos del transporte a descansar y tomamos un refresco en la tienda que los zapatista tienen ahí; al llegar al crucero la carretera estaba llena de productos. Resulta que los priistas habían destruido la tiendita y tirado las mercancías. Al año siguiente, pensábamos que iba a ser triste acercarnos al crucero y ver que ya no estaba la tiendita, pero la sorpresa fue que al arribar ¡sí estaba la tienda!, pero además ¡había un restaurante de mujeres zapatistas, una caseta telefónica y una papelería zapatistas! Así son los zapatistas, les destruyen una cosa, pues construyen cuatro”.
El esfuerzo “ha sido muy grande, tanto que los ha llevado a poder exportar a Italia, Alemania y Grecia”, interviene Inés. Para Pilar “este proceso ha requerido de mucho trabajo, aprendizaje y dedicación. Por si fuera poco, ahora tienen su propio lugar con las máquinas necesarias para que el café en pergamino se convierta en café en oro, también llamado verde. Estamos muy orgullos@s de vender un café de tan buena calidad y agradecid@s con los zapatistas por haber presenciado, aunque sea de lejos, la creación de su cooperativa y su crecimiento; la transformación de su café en uno de alta calidad, el mejoramiento de su comunidad, la innovación de sus formas de organizarse y, sobre todo, por darnos elementos para pensar que es posible”.
Finaliza Inés: “Los logros a 7 años de vida de los caracoles zapatistas son visibles, podemos observar los avances y mejores condiciones de vida de las comunidades indígenas en educación, alimentación, salud, transporte, justicia, sistema de radios comunitarias, sustentabilidad de los proyectos y cooperativas de producción y consumo. Pero sobre todo la propuesta zapatista de organización y autonomía se está gestando y fortaleciendo en todo el país; por lo tanto los ideales de Emiliano Zapata a 131 años de su nacimiento viven en el sur del país.
Estamos a tu disposición en coyo_tic@yahoo.com.mx.
¡Zapata vive, la lucha sigue!
En la OPC-CLETA “estamos list@s” para contribuir a dar una respuesta a la campaña de mediatización y engaño que con motivo del llamado “Bicentenario” ha maquinado la burguesía.
Para ello, el día de hoy, 1º de agosto, arrancamos la
“Precampaña Nacional e internacional ¿Qué Vamos Festejar?”
…en la que llamamos a todas las organizaciones y personas honestas y consecuentes, a organizar actividades de todo tipo, para dejar claro que ante la realidad de miseria y explotación neoliberal (capitalista) ¡no hay nada que festejar!: que los trabajadores vamos a conmemorar, con un sentido realmente revolucionario, las gestas de nuestros pueblos y nuestros héroes y heroínas.
Las actividades pueden ser culturales, artísticas, políticas y de todo tipo, con la única condición de que sirvan para que l@s trabajadoras(es) reflexionemos sobre la pregunta ¿Qué vamos a festejar? y demos un pasito más en la organización proletaria y popular nacional e internacional
Esta tarea tendrá dos partes: la precampaña, que comprenderá del 1º de agosto al 14 de septiembre y que tiene la intención de “hacer crecer la bolita” mediante actividades “dislocadas” (como las llaman los zapatistas), en las que se iniciará la discusión y organización de la campaña, que será del 15 de septiembre al 20 de noviembre.
Y la campaña en la que se incluirán todas las actividades que se inscriban hasta el 10 de septiembre, trabajando nacional e internacionalmente para su difusión y apoyo. Para ello utilizaremos todas las formas de propaganda posibles, incluyendo una página electrónica hecha con ese fin.
Para inscribir una actividad, ya sea de la campaña o de la precampaña, basta con que la reportes al los correos electrónicos opc@cleta.org y artecleta@cleta.org.
¡Independencia, Revolución y Verdadera Liberación… son Tareas Pendientes!
Organización Político Cultural CLETA (OPC-Cleta)
Por Melchor López
––¿Cuándo supieron que iban a salir de prisión, don Ignacio?
––Desde el primero momento. Siempre lo sabíamos.
––¿Por la confianza en que la gente los iba a sacar?
––Más bien por la rabia. Rabia que llevábamos concentrada. Quizás al principio hay un temor. Hay un desconcierto, con molestia, con incertidumbre, con rabia, con impotencia. Esto se trasciende el dolor. Se sobrepone el dolor. No hay lamentación, ni arrepentimiento. Hay un coraje rebasando límites humanos que se concentra y de alguna forma evita el dolor físico… Es la rabia reciente y la continuación de la que hemos estado sufriendo latentemente durante muchos años. Durante muchos siglos… De que vamos a salir o no vamos a salir, lo basábamos en que la lucha no va a ceder. Se repliega un poco por el miedo, el desconcierto.

Este es un fragmento de la entrevista a Ignacio del Valle realizada por un medio de comunicación alternativo, y publicado por la Agencia Periodística de Información Alternativa (APIA Virtual) para difundirse en internet. Así funcionan las luchas sociales populares. Actualmente un Movimiento Social (MS) que busca reivindicar su lucha social sin comunicación e información por medio de internet, pierde poder de convocatoria. Decae su presencia. Decae su lucha. APIA fue uno de los muchos referentes obligados para enterarse de la lucha que protagonizó la gente de Atenco.
No hay que olvidar que el MS es la acción social que tiene un objetivo determinado y común a todos los participantes. Hay que recordar que para que se constituya como MS tienen que tener el mismo sentimiento, un interés común, fuerte, reciente y que les afecte a los integrantes de la misma intensidad. Si a uno de los integrantes no le afecta de la misma manera, el MS inicia su potencial desintegración. O por lo menos pierde fuerza.
Por eso MS como los de Atenco en su primera etapa de vida fue una clara lección de un MS con poder. Lo mismo sucedió con el SME. Este tipo de MS tienen tanto poder que se enfrentan directamente con el gobierno (uno de los representantes del Estado).
Y la utilización de los medios de comunicación o información para este tipo de acciones de lucha es fundamental comunicarse mejor con el objetivo de que las organizaciones tengan poder de reconocimiento por parte de otras organizaciones y de la gente en general. Y esta comunicación se potencializa con el uso de la Internet. Según algunos especialistas, dentro del mundo de internet el correo electrónico es el primer y principal servicio utilizado. Mientras mayor inserción tiene en dinámicas de redes, más indispensable encuentran el uso del correo electrónico. El uso de la Web, explican los investigadores, tiende a incrementarse, sin embrago sigue ocupando un lugar secundario.
Si un MS popular no tiene poder para usar otros mecanismos de expresión más que la calle, entonces desplazan el uso de internet. Las primeras acciones de un MS popular se dan en la calle porque ese es el único medio/espacio de expresión. Un MS como el del SME y Atenco supieron jugar y combinar la calle con los medios de comunicación.
En la página http://www.elperiodicodemexico.com/atenco.php?_pagi_pg=33 se pueden consultar más de 400 notas de este MS en San Salvador Atenco. Lo que resalta en esta fuente de información de internet fue el manejo parcial de las notas. Por otra parte, la página que utilizó la organización de Atenco, http://www.atencolibertadyjusticia.com/new/ mantuvo su actualización de datos, pero sobre todo fue consultada para enterarse de las acciones y manifestaciones programadas. Si bien es cierto que no hay manera de saber la dimensión de impacto, si queda claro que fue una alternativa de difusión de su lucha. Y no se dejo totalmente la transmisión de su lucha a los medios de comunicación con alto poder económico.
El 22 de junio de 2009, se lee en lainx.com/internet/web/264-uso-de-internet, se celebró el día de internet en México y durante esta conmemoración se dio a conocer información sobre el uso de este medio en México, estos datos nos dan un panorama de general del usuario y sus hábitos al usar este medio que va en creciente uso. Un dato que llama la atención es que una parte muy reducida de la población 27.6 millones de personas son usuarios de la red de redes, tomando en cuenta que la población en total es de de 107 millones de habitantes, esto debido a que la gran mayoría de los Mexicanos no cuentan con los recursos suficientes tanto económicos como educativos para utilizar este medio.
Aunque hay que analizar las preferencias de lectura de estos usuarios de internet, finalmente son personas que en la red pueden ser provocados para interesarse de las luchas del MS.
En el caso histórico del EZLN, como MS armado campesino, en una primera etapa tuvieron un objetivo inmediato, concreto, y que les afectaba a todos los campesinos de esa población: ser reconocidos como propietarios de su tierra. Después el EZLN, pasó por otras etapas, se constituyó en una organización con una característica nueva con mucho poder de información y comunicación no solo en México sino en el mundo: especializó su discurso en diarios, revistas, pero sobre todo en internet.
América del Valle Anota Gol a Calderón y Peña Nieto, fue una de las cientos/miles de referencias al MS de Atenco que tuvo Machetearte en internet y en su edición en papel. Con un tiraje de alrededor de 20 mil ejemplares por semana y su impresión virtual, este medio popular cumplió al cubrir periodísticamente la histórica lucha popular que protagonizaron los campesinos de San Salvador Atenco.
La pedagogía de la liberación es aquella que ayuda a sentirnos parte de la historia, reflexionando y realizando acciones para luchar por los derechos sociales, la exigencia de justicia y el vivir bajo principios que construyen una mejor vida para todos, y no sólo para los opresores.
¿Qué es la Escuela de cultura popular?
La Escuela de Cultura Popular es un esfuerzo colectivo dedicado a organizarse desde un ámbito no oficialista, de manera autogestiva e independiente. Buscamos compartir y brindar experiencias de concientización, sensibilización y prácticas educativas sobre ciertas áreas de aprendizaje, por ejemplo, la historia, la filosofía, los oficios, las artes, los medios, la economía, etcétera… Todo lo que hacemos se enfoca a personas de la clase trabajadora, sectores excluidos y comunidades empobrecidas económica y culturalmente. Buscamos reforzar el poder político comunitario, desde la crítica de la vida cotidiana y personal que reproduce formas de opresión.
¿De qué se trata el Encuentro Internacional de Pedagogías de la Liberación?
Es una reunión con organizaciones, colectivos y comunidades que hayan impulsado trabajos de organización y educación popular, como lo dijimos en nuestra convocatoria, para “compartir, proponer y construir experiencias comunitarias, nacionales e internacionales de formación y educación para la liberación popular” y se realizará en el marco del XII Encuentro Internacional de Arte y Cultura Popular de la OPC-CLETA, y de la culminación de su campaña contra la falsificación histórica del “Bicentenario” bajo el lema: “2010: Independencia, Revolución y Verdadera Liberación… son tareas pendientes”.
Busca contribuir a la construcción de una red de trabajos pedagógicos que se articulen con las luchas y las reivindicaciones de tierra, educación trabajo, salud, democracia y justicia de nuestros pueblos.
¿En qué va a consistir?
Consiste en realizar este proceso de construcción en cuatro fases, comienza compartiendo textos de liberación, realizaremos conferencias sobre los temas que vamos a abordar, compartiremos las experiencias en cartas desde todos los lugares del mundo que realizan trabajo de educación e investigación popular, formación política y/o trabajo de concientización social, tanto en el ámbito rural como en el urbano. La segunda fase es la realización del Encuentro en la Ciudad de México el 18, 19, 20 y 21 de Noviembre 2010 y ahí se realizarán talleres, ponencias, mesas de trabajo, mesas de planeación.
La tercera fase consiste en la realización de las tareas comunes de formación, discusión y concientización en cada uno de los lugares de origen de todos los que participamos. La cuarta fase es una etapa de evaluación para evaluar los mecanismos y mejorar el trabajo de conjunto.
¿Quiénes pueden participar?
Todas las organizaciones y colectivos o comunidades que realizan trabajo de educación e investigación popular, formación política y/o trabajo de concientización social
¿Dónde se puede consultar todos los temas y las maneras de trabajo?
Se puede consultar en la página www.opcescuela.org, o al teléfono (0155) 57-82-40-90 de la Ciudad de México los sábados. Para participar en los Talleres, Conferencias y Mesas de Trabajo del EIPL, se deberá llenar la Ficha de Participación y mandarla antes de 30 de Agosto del 2010 al correo: encuentroyliberacion@yahoo.com.mx,
En general esperamos que las personas vayan corriendo la voz a la gente que conozcan en su comunidad que haga trabajo de educación popular y de formación para la transformación social, buscamos que sea una encuentro muy fecundo y que nos conecte a favor del poder popular y comunitario que nos permita sembrar a largo plazo la liberación de las condiciones de opresión en que los mexicanos viven su cotidianidad; la educación que alimenta este sistema de pocos privilegiados y de millones de empobrecidos debe ser contrarrestada con gran fuerza
Por el Proyecto de Psicología de la ECP
En este mes, cerca de 43 millones de estudiantes de los distintos niveles de educación regresan a clases en toda la Republica Mexicana para darle continuidad al proceso de formación que a decir de Simón Bolívar debería tener como objetivo el desarrollo de la conciencia y la transformación de los sujetos y de su pueblo.
Si se revisan los programas de la SEP y de otras instituciones públicas, se verá escrito un tipo de educación que aparentemente busca responder a las necesidades sociales y cumplir con los objetivos mencionados; sin embargo, esto no es así. Existen desigualdades económicas y sociales, que propician que no todos tengan acceso a la educación escolar. A pesar de esto, la educación no se reduce a la escuela, aunque se pretenda responsabilizar de esta labor únicamente a los profesores.
De acuerdo con Durkheim, la educación es la acción ejercida por las generaciones adultas sobre las que todavía no están maduras para la vida social. Tiene por objeto suscitar y desarrollar en el niño cierto número de estados físicos, intelectuales y morales, que exigen de él la sociedad política en su conjunto y el medio especial al que está particularmente destinado.
La visión del adulto es impuesta al niño que, en un futuro, será el hombre que ha de desempeñar la función para la que fue formado. Ésta es sin duda, la visión de una educación vista como herramienta de dominación.
La educación, no recae sobre un sector particular; son muchas las instancias que se ocupan de formarnos: los padres, los adultos en general, los profesores, los medios de comunicación, las instituciones, el Estado, las organizaciones religiosas; en definitiva, la sociedad toda, se encarga de dicha labor. De tal suerte que todos formamos parte de la educación de todos, y todos permanecemos en constante proceso de formación como sujetos.
La dominación se lleva a cabo a través de diversos mecanismos que permiten que alguien ejerza control sobre otro (u otros), a través de ciertos procesos casi imperceptibles, que se van reproduciendo de manera frecuente en la vida de las personas. Esta habituación, permite que sean vistas como prácticas comunes y provoca que no sean descubiertos los procesos que hacen posible dicha situación, para poder ser conscientes de ellos, y transformar las relaciones de dominio. Las prácticas de dominación, permean toda relación social: el varón somete a la mujer y la encierra en casa, haciéndola “ama del hogar”; la madre somete a los hijos y los ata a su deseo; los hijos someten a los padres y les arrastran a cumplir sus caprichos. Con esto queremos ilustrar la dominación en sus aspectos más invisibles que pasan por “normales”, por cotidianos. Estas prácticas cotidianas posibilitan que la praxis de dominación se sostenga y resista.
La educación en nuestro contexto es y ha sido usada como una forma de dominación. A través de ella, los individuos se integran a su sociedad por medio de procesos de formación y transmisión de conocimientos, valores, costumbres, actitudes e ideologías propias de cada sociedad.
Los modelos educativos reproducen la cultura (deseada por el sistema) para la sociedad, para permitir que los educandos puedan acceder al conocimiento de su realidad. Sin embargo, los contenidos educativos están determinados por los grupos que se encuentran detentando el poder. Ellos deciden las formas en que se lleva a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje, los contenidos educativos son construidos para que los conocimientos sirvan a los propósitos económicos, políticos, sociales e ideológicos, que permitan mantener la dominación; es así que, con cada cambio político-económico se llevan a cabo reformas educativas. Cada generación es producto de la reforma educativa que le toca vivir.

Las prácticas cotidianas del poder dominador muestran sus efectos en la formación misma de los niños. En la escuela aprendemos a obedecer al maestro, a callar cuando éste señala nuestras faltas: “al maestro nunca le vas a ganar”, rezan las madres a sus hijos para que aceptemos la omnipotencia del representante de la “autoridad”… en el futuro se traduce: “sólo los legislados y jueces, saben de la ley; sólo ellos la pueden hacer valer”; la analogía directa es la que muestra a los padres diciendo a los hijos “ni preguntes por qué, las cosas son así, porque yo las digo”. Nos enseñan a mirar a esa figura de autoridad, como si fuera La Ley, sin darnos cuenta que el fundamento de toda ley, es la vida misma, y no la ley en sí… Las escuelas, recubiertas por malla ciclónica, asemejan prisiones y nos forman para aceptar las rejas. Éstas son las prácticas de dominación que se esconden; es la praxis de dominación con miras a hacer del pueblo, un pueblo que acepta el orden que se le impone.
Las pedagogías del terror nos hacen entrar en un estado de perpetua angustia de aniquilación. Todos somos arrastrados a sentir terror ante la posibilidad de ser asesinados; los diarios comercian con las imágenes de cuerpos mutilados en los periódicos de nota roja. El cuerpo es el centro de los ataques de este tipo de pedagogía. Los cuerpos masacrados, destazados y exhibidos en los quioscos de los diarios; los cuerpos, una cosa despersonalizada, algo que aparece como un fenómeno, sin Ser, hace de la muerte algo patente, sin sentido, simplemente aniquilamiento. La angustia de aniquilación, permite la aceptación de la vigilancia y el renunciamiento a la libertad, a cambio de la ilusión de seguridad. ¿Cuál es el tipo de sociedad y de sujeto que se pretende alcanzar con este tipo de prácticas pedagógicas?
Por eso a este tipo de educación, contraponemos una educación que permita que los educandos y educadores puedan construir sus conocimientos, que sean participes de su formación, que en lugar de asimilar lo que se les transmite, puedan apropiarse de su entorno; es decir, que puedan tener una participación activa y crítica, que permita el desarrollo de procesos creativos para concebir nuevas formas de actuar y pensar, que produzcan sus saberes, que realicen una toma de conciencia que posibilite su integración a la realidad y poder transformarla. La educación debe desarrollar todos los ámbitos del ser humano desde las cuestiones cognitivas, físicas, emocionales, artísticas, culturales, etc. Debe haber un constante diálogo, una retroalimentación entre educadores y educandos, rompiendo esta relación de autoritarismo (simbólico y real), entre el profesor y los alumnos. Los educadores deben de encontrar nuevas estrategias de formación, para que su papel no sólo sea el de trasmitir los conocimientos; por el contrario, que ayuden y sean participes de los procesos de liberación, que permitan tener una educación libre del sometimiento.
La transición no se logra sólo al cambiar el sistema económico por otro, aunque éste otro esté fundamentado en la justicia y la igualdad; es necesario, a su vez, modificar las relaciones sociales y hábitos que están arraigados en la injusticia, que privilegia a unos sobre otros, o en el placer de someter al otro.
Analiza, reflexiona, escucha y dialoga; estar dispuestos a escuchar la voz y la opinión del otro es vital para no seguir reproduciendo la dominación.
Contacto: psicologíaecp@hotmail.com
Financiamiento o autogestión en la OPC-Cleta
Por Octavio Valadez
En la práctica, la cuestión económica no emerge primeramente como una pregunta marxista, sino como un problema material: falta de comida, vestido, vivienda, seguro social, medios de producción. Esta condición generalizada en la población, está presente también en las organizaciones sociales. Dime de qué viven los militantes de una organización y te diré que tipo de organización en verdad es. El problema económico está presente detrás de las mesas, los telones, los discursos y las apariciones mediáticas. Suponer que una organización es un islote socialista es una “robinsonada”, que ha provocado la postergación del problema fundamental de las organizaciones sociales: ¿cómo luchar contra el capitalismo sin caer en sus contradicciones o sin terminar en el exangüe alcance del voluntarismo?
Toda organización de lucha social contiene por lo menos dos tipos de trabajo: el acumulado por personas que han participado en dichas organizaciones, y el que se gesta cotidianamente por los militantes y colaboradores en activo. El trabajo de los militantes de una organización no se reduce a un trabajo político, sino al hecho de que dichos militantes dan parte de su vida, de su plenitud para hacer todo tipo de trabajos culturales, económicos, políticos, etc. Se trata del reconocimiento de cada organización como una comunidad de trabajo, en tanto que diseña, produce, distribuye productos materiales e intelectuales de liberación.
Aunque no podremos desarrollar más esta cuestión hoy, se puede afirmar que lo político no puede reducirse a lo económico, ni lo económico puede reducirse a lo político. Sin embargo, múltiples organizaciones dan por supuesta la condición desigual de sus agremiados para exigir una igualdad de obligaciones, provocando que aquellos compañeros que no pueden resolver su condición económica terminen retirándose de los compromisos políticos. Aquellos individuos o grupos que han podido resolver personalmente su condición económica terminan permaneciendo en las organizaciones y usando el trabajo acumulado de aquellos que no pudieron hacerlo.
Por todo esto se hace necesaria una profunda crítica y autocrítica del modo como las organizaciones han enfrentado el problema económico, y las posibles salidas que existen para superar esta cuestión.
De lo político a lo económico y viceversa.
Sería un error considerar el problema económico como separado del problema político. Aunque muchas organizaciones manejan un discurso público que crítica la expropiación del plusvalor por parte de los capitalistas, o la falta de legitimidad de los gobiernos en turno, hacia dentro, dichas organizaciones pueden ser antidemocráticas y tener clases políticas que se expropian del plusvalor que producen las “bases” de dichas organizaciones.
Cuando un líder, o dirigente funda su poder delegado como emanado de sus “virtudes y capacidades” personales, y comienza a identificar su persona con la organización, la democracia en las organizaciones comienza a volverse una palabra tan hueca, como aquella que se critica del régimen electorero. Y es que todo militante que tenga medianamente resuelta su condición económica (por azares o trabajos privados), tendrá mayores posibilidades de ser un dirigente o de constituirse como líder de una organización, que aquellos integrantes que carecen de dichas condiciones.
Ahora bien, cuando ser dirigente implica además, tener acceso a facilidades para gestionar alternativas laborales personales o de hacerse de un recurso extra, la dirigencia política se convierte además en espacios de privilegios político-económicos que serán ambicionados o defendidos por grupos de poder interno.
Como podemos ver, tarde que temprano, comienza a distinguirse una política y una economía de lo “privado”, donde cada quien resuelve sus problemas y posiciones como puede (aún suponiendo que lo hace a nombre de, o inspirado por su organización) y otra, donde dichos problemas se socializan y ponen a un debate democrático.
Al hacerse público un problema y abordado por la comunidad, la cuestión económica exige constituirse bajo principios, que permitan distinguir entre una comunidad de lucha socialista, de una “empresa socialmente responsable”. Y es que bajo principio pragmáticos (como el del poder por el poder, lo que sirva a la “revolución”), muchas organizaciones cayeron en las mismas contradicciones políticas y económicas contra las que luchaban, aunque mantenían un discurso claramente “socialista”.
Justamente el concepto de autogestión, nació como una crítica profunda a la instauración de una burocracia “socialista” y su carácter heterónomo de las decisiones económicas. En un interesante cuaderno publicado por el Taller para la Construcción del Socialismo, Alfredo Velarde propone una serie de presupuestos necesarios para hablar de una autogestión, entre los que se encuentran: 1) propiedad colectiva o social de los medios de producción 2) el reconocimiento y expresión de la vida democrática evitando todo autocracia; 3) autogestión general tanto en el ámbito de los productores como en el de los ciudadanos, y 4) la gestación de la empresa por el conjunto que en ella labora. Dichos presupuestos sólo se realizan en tanto se constituyan: a) un nivel económico adecuado, b) una economía desarrollada, c) tendencia hacia la desaparición del estado, y d) socialización de los medios de producción, culturales e intelectuales.
Como se puede ver, el concepto de autogestión se convierte en una idea regulativa de las acciones que una organización y comunidad emprende para resolver el problema de su gestión política, económica y cultural. Sin embargo, toda idea regulativa carece de fuerza, sino deviene en principios explícitos y claros que normen la vida de una comunidad.
Es por esto que una organización que hace trabajo económico sin distinguir sus limites entre lo privado y lo comunitario, sin respetar y asumir los principios para una vida democrática de decisión y participación, y finalmente sin potenciar que los diseñadores, productores y distribuidores de un trabajo sean participes de la gestión de su empresa u organización, entonces dicha organización podrá tener un discurso transformador hacia afuera, pero claramente contradictorio hacia dentro.
Recientemente diversas organizaciones han abierto esta discusión a partir de una critica y autocrítica sobre el uso de financiamientos gestionados por lideres o grupos honestos, pero carentes de un aspecto esencial de la autogestión: la de someterse a la voluntad y principios explícitos de una comunidad de militantes y por el contrario, sometiendo a la comunidad a los designios de su voluntad ilustrada.
Por todo esto bien vale la pena preguntarnos:
1) ¿cuáles son los procedimientos privados y públicos válidos para potenciar alternativas económicas para una organización que se asume anticapitalista?
2) ¿qué papel juegan los líderes y representantes de una organización para el desarrollo político-económico de las organizaciones?
3) ¿qué papel debe jugar el trabajo con, para y desde el Estado, en organizaciones anticapitalistas?
4) ¿cuáles son los riesgos y oportunidades que pueden dar los financiamientos públicos o privados para organizaciones independientes?
5)¿cómo debemos interpretar las experiencias históricas para la superación de contradicciones pasadas?
6) ¿cómo se constituye económicamente el poder popular?
Para un análisis de esto se requiere por supuesto revisar experiencias históricas, pero desde un marco conceptual que nos permita comprender el problema y evitar ante todo la fetichización justificatoria de una interpretación histórica. En siguientes entregas esperamos contribuir a esta comprensión.