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INAUGURACIÓN En el Jardín Rosario Castellanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.  A la derecha Mercedes Nieto por la OPC-CLETA, izquierda Por Difusión Cultural.
DISCURSO INAUGURAL POR EL CLETA-UNAM 24 de mayo d 2007 Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, México Hace más de 34 años, en los salones y pasillos de esta Facultad unos corazones comenzaron a incendiarse. Como una llama pequeña que emerge entre vientos y oscuridades, varios estudiantes comenzaron a incendiar a sus compañeros, amigos y vecinos. Cuando menos se dieron cuenta, su llamita se había convertido en una fogata que iluminaba una esperanza artística en una época de autoritarismos y de persecuciones. Esta llamita no había nacido espontáneamente, sino que venía de otros hombres y mujeres que con su trabajo, su tiempo y su vida la habían cedido como herencia de una historia en la que los pobres y pisoteados del mundo han luchado por salir de la caverna oscura de la mentira y de la opresión. Hoy estamos aquí para inaugurar un coloquio sobre la historia de esta hoguera. Una hoguera llamada CLETA que nació desde este lugar histórico, desde esta facultad que ha dado tantos hombres y mujeres a la revolución, en esta facultad donde estudiaron y se incendiaron líderes estudiantiles, obreros, campesinos y guerrilleros: llamas que han mantenido la esperanza en este país. El tiempo ha dado ya la vuelta a muchos capítulos de esta historia, y este coloquio es una re-unión de llamas, una reunión de luces que en la memoria seguirán mostrándonos caminos para nuestro futuro. Esta hoguera que ha sido y que es nuestra historia, hoy quiere salir de las oscuridades, como un volcán que crea nuevas islas, nuevas tierras fértiles, en medio de un océano de olvidos y desesperanzas. Hoy inauguramos un coloquio que busca comprender aquello que hay y que hubo de una organización estudiantil que ha trascendido hacia un movimiento político cultural, una organización que siempre ha estado entre el reconocimiento y la negación, entre el juicio y el prejuicio, entre el olvido y la memoria. Es importante recordar que la historia no es una narración, no es una palabra, una imagen o una idea. Entre la negación y el reconocimiento están 34 años de historias vivas y reales. Entre la negación y el reconocimiento están trabajos incesantes, agotadores, noches de amores y dolores desvelados, de contradicciones, corajes y abrazos resucitadores. Entre la negación y el reconocimiento hay soles abrasadores y lluvias que acompañan marchas, huelgas y plantones, en las sierras verdes y lejanas y en los barrios duros e incomprendidos de las ciudades. Entre la negación y el reconocimiento hay jóvenes que sin dinero, enriquecen ojos y oídos y corazones, que no tienen para comprar libros ni lujos pero pintan sueños en las paredes de las ciudades y escriben poesías en el aire de las multitudes organizadas. Entre la negación y el reconocimiento hay persecuciones, gritos, llantos, cárceles, hay malditos asesinos, hay queridos amigos muertos, hay angustias, miedos y llantos. Entre la negación y el reconocimiento hay despedidas y bienvenidas, hay silencios y olvidos, y errores y fracasos. Entre la negación y el reconocimiento hay una historia viva, hay una llama viva, y hoy venimos a este lugar donde empezara todo para nosotros. Regresamos a esta facultad y a esta universidad, como aquel que regresa a un templo, y traemos en nuestras manos, como si de una ofrenda se tratara, un terroncito de cenizas que queremos sembrar en esta tierra. Porque sabemos que de estas y de otras tantas cenizas nacerá como el ave fénix, el preludio de una nueva Era. Hoy venimos, no a llorar, sino a celebrar porque entre la negación y el reconocimiento también hay alegrías, victorias y triunfos. Traemos en nosotros la alegría de sabernos vivos y sabernos luchando en este presente que nos necesita tanto. Sabiendo que tenemos en nuestras manos fuegos como el Machetearte, el machete, la Escuela de Cultura Popular, el foro Abierto de Casa del Lago, la agencia periodistica de información alterntativa, la organización estudiantil José revueltas, el Festival cervantino callejero. Estamos pues inundados de un calor de esperanza que nos regalan los hombres y mujeres que persisten en sus utopías y razones, hombres como Sócrates, Zenón de Elea, Espartaco, Giordano Bruno, Marx, Lenin, Mao, Ricardo Flores Magón, José Revueltas, Alberto Hijar, el sub comandante Marcos, hombres que amaron y aman la sabiduría y la vida, como muchos de los que hoy caminan por esta facultad. Hoy venimos con una alegría de esas que vienen acompañadas de algunas lágrimas, por aquellos que el enemigo no les permite venir, como a ti Nacho, y a ti América del Valle. Pero estamos alegres porque sabemos que están aquí, de otro modo, más profundo quizás y que no estarán lejos de nosotros por siempre, que habremos de sacarlos y de reunirnos como en esta pequeña hoguera. Es importante decir que en este coloquio lo hemos organizado con Difusión Cultural de la UNAM, en un histórico acuerdo de trabajo, que queremos que sea un antecedente para que se reconozcan por fin los derechos de los movimientos estudiantiles independientes de incidir verdaderamente en los rumbos de la universidad del pueblo de México con pleno apoyo y libertad. Y lo hacemos también de la mano de estudiantes, trabajadores, profesores que forman parte de la hoguera revolucionaria que representa, pese a los ataques y difamaciones constantes, una fuente de luchadores universitarios que pueden verse en los movimientos más importantes de nuestro país, como el de Atenco, Oaxaca, Michoacán, Guadalajuara, Cancún, y tantos otros frentes. Hace más 34 años una llama histórica incendió corazones en esta facultad y hoy venimos con antorchas para regalar y distribuir, para incendiar praderas y ciudades porque queremos ser dignos de esta herencia y de esta oportunidad para vivir la vida, amando la libertad y la liberación de nuestro pueblo. Bienvenidos y gracias por poner con su presencia el combustible necesario para seguir vivos.
Programa
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Mesa1 :
“Antecedentes. CLETA-UNAM y sus raíces en el 68”
Consulta los documentos aquí
Galería:
Ponentes:
Leopoldo Ayala (poeta mexicano, vocal del comité 68)
Felipe Galván (Dramaturgo, director, actor e investigador teatral).
Abraham Vidales (Director y profesor de teatro)

De izquierda a derecha: Leopoldo Ayala, Felipe Galván y Abraham Vidales.

Pese a la casi nula difusión previa, el espacio dispuesto en la facultad de filosofía y letras se llenó y nutrio con participaciones diversas.
Programa
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Mesa 2 :
“Inicio del CLETA-UNAM. Repercusiones teatrales y artísticas en los 70´s”
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Galería:
Ponentes:
Antonio del Rello (grupo Fantoche)
Ismael Colmenares (Grupo los Nakos)
Mercedes Nieto (activista y actriz)
Julia (Grupo Torquemada)
Con la Imagen de Ho Chi Minh de fondo. De izquierda a derecha Mercedes, Ismael, Julia y Antonio.
Se Realizó la Segunda Conferencia del Coloquio sobre CLETA
Lo escenógrafos se pusieron las pilas y “recortaron” el Auditorio Ho Chi Minh con mamparas y mantas que hicieron más acogedor el lugar. El grupo “Plan B” inició en el pórtico, con vestuarios y poesías que evocaron los montajes del grupo Mascarones, dando un contexto “sesentayochero” al inicio de la segunda conferencia del Coloquio sobre la historia del CLETA. El pasado lunes 28, puntualmente iniciaron las actividades y tocó a Ismael Colmenares, Maylo, abrir fuego, vinculando la primera conferencia de antecedentes con ésta, en que se abordó el arranque del CLETA con la toma del Foro Isabelino el 21 de enero de 1973.
Inició su exposición recordando la guerra de Vietnam, las películas anticomunistas de aquella época, pero también rememorando las reacciones culturales que se incrementaron en el 68: la música, los hipiees, las modas, el Che, Mao, el triunfo de la naciente revolución cubana…… hasta llegar a enero de 1973, cuando “estando en una reunión nocturna del Frente de Artistas Revolucionarios Organizados (FARO) nos avisaron que el Foro del Centro Universitario de Teatro había sido tomado”, afirmó Maylo, en su exposición que remató “a forma de final” con el comentario: “Las islas se quedaron con Robinson Crusoe, la fuerza se guarda para mejores momentos. Los círculos del mar son seducidos por los espirales de la tierra. La quema de los arrozales deja cenizas prendidas. Se renueva lo devastado, el sesenta y ocho sigue rompiendo lo estático, se multiplican las redes creativas…..”

El evento fue abierto por el grupo Plan B de la OPC CLETA en el vestíbulo del auditorio Ho-Chi-Minh de la facultad de economía, UNAM.
Le sigue en el orden de la palabra, Antonio del Rello, Tonino, que con su peculiar estilo dicharachero dio pormenores de la toma. Explicó como fue expulsado de la UNAM , por rectoría, cómo se fue gestando la resistencia que explotaría en el nacimiento del CLETA el 1º de febrero de ese año. Tonino defiendió las propuestas teatrales de calidad como instrumentos de lucha y organización, mismas que ahora implementa como coordinador de la Unión de Vecinos y Damnificados (UVYD).
Mercedes Nieto recuerdó que inició como activista y de allí dio el brinco a la escena: del departamento de propaganda al primer Laboratorio Teatral que parió CLETA. Actualmente es maestra de teatro.
Julia Marichal, actriz del grupo Torquemada, recordó como artistas honestos de la Asociación Nacional de Actores (ANDA) se sumaron al movimiento, renunciando muchos de ellos a los falsos oropeles de la fama televisiva. Lo mismo se habló de Carlos Jiménez, director del montaje de Fantoche que del cantante venezolano Alí Primera y las vivencias de los primeros cletos en Berlín, Colombia o Venezuela.
El histórico auditorio Ho Chi Minh, se llenó de diversas participaciones y generaciones.
La memoria pública terminó enriqueciendo los recuerdos, aportando cada vez más material a lo que será el libro que Difusión Cultural de la UNAM editará, sobre la historia del CLETA.
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Mesa 3 :
“CLETA y el inicio del trabajo de Extensión Universitaria. Los Cletas populares.”
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Crónica y Galería:
Exitosa y Emotiva Tercera Conferencia del Coloquio sobre la Historia del CLETA
“En la selva en la montaña, en el valle y junto al mar,se preparan nuevas palabras, ya se escucha un nuevo cantar”, así abrieron el evento cantando con sus rítmicas guitarras Miguel Angel ‘Macondo’ y Antelmo Pérez ‘El Temo’, con el acompañamiento entusiasta de Armando Gámez ‘El Rizos’ interpretando ‘El Canto del Fantoche Lusitano’ tema musical de la obra del mismo nombre que fuera motivo de la toma del Foro Isabelino en aquel ya lejano en tiempo -pero aun tan cerca de los corazones de todos los Cletos fundadores- Febrero de 1973 y que tan exitosamente montara el grupo universitario Fantoche que dirigió Carlos Giménez.

En lo que antes era el foro Isabelino y hoy museo El Eco, se llevó a cabo la tercera mesa del Coloquio
El Foro Isabelino, hoy museo El Eco, que hace más de 34 años viera nacer al CLETA, se llenó en su sala principal de asistentes ávidos de conocer, los nuevos y de remembrar, los veteranos aquellos días en que se gestó el primer movimiento artístico-político del México contemporáneo y que subsiste hasta estos días. Juntos artistas y asistentes entonaron ‘Jugando con la Brisa’ reviviendo los tiempos en que a manera de serenata se entraba a las vecindades con aquella canción anunciando la llegada del Cleta.

Los ponentes: de izquierda a derecha: Gustavo Ortega (Cleta iztacalco), Enrique Cisenros (Cleta UNAM), Armando Gómez (Cleta Vallejo), Atelmo Pérez (cleta Tepito).
“Cleta me dejó marcado y es algo con lo que he tenido que vivir” inició humorísticamente la conferencia Gustavo Ortega ex-integrante del grupo infantil ‘Los Tortuguines’. Narró como se formó el campamento ‘2 de Octubre’ con un “éxodo de gente que tenía necesidad de vivienda” y que llegó a abarcar desde Francisco del Paso hasta Rió Churubusco en la Delegación Iztacalco con más de 3,500 personas, ahí llegó Cleta a montar con los niños del campamento la obra ‘Gringo el Dragón’ de Enrique Ballesté que desnudaba al PRI de aquel entonces; recordó como después siendo el ya grande, como encargado de Promoción Cultural en la Delegación Tlahuac, cuando casi era una provincia, invitó a presentarse a Gabino Palomares, quién simpatizaba con Cleta y el Delegado al escuchar las canciones como ‘La Maldición de Malinche’ y ‘La Letanía de los Poderosos’ bajó inmediatamente a cancelar el evento, pero la gente, el público no lo permitió, al preguntarles: “¡¿quieren que deje de cantar!?”, la respuesta fue unánime: ¡No, que continué! y la presentación continuó; habló de cómo el campamento 2 de Octubre participó en la huelga de la Nissan, y de cómo colaboraron con los compas de Tepito, en Sociocultura, en Juglares, en la Casa de Cultura Rosario Castellanos y el Cleta siempre estuvo presente. “¡Viva Cleta escuela de formación ideológica y cultural!” y finalizó con una dramática declamación de Judith Reyes.
“En 1974 el barrio de Tepito era una especie de selva romántica”, comenzó su exposición Antelmo Pérez ‘El Temo’, describió como hoy sigue siendo una jungla pero ahora es más cruel, era la época de las bandas, no había puestos de fayuca solo chachareros y la droga no había entrado, los chavos casi todos inhalaban cemento, ahí llegó Cleta, Enrique Cisneros a impartir clases de fotografía en la Prepa Popular de Tepito, “nos enseñó cosas de teatro y poesía”, explicó como poco a poco empezaron a comprender el significado de las palabras que “quizá antes habían leído pero sin entenderlas". “Cleta era como el club donde podíamos hacer lo que en realidad queríamos, el refugio donde podíamos realizar nuestros sueños”, dijo. También narró como se formó el grupo Otipet (tepito al revés) con aproximadamente veinte chavos drogadictos de los cuales “hoy solo quedamos cuatro”, se les conoce como ‘la generación perdida’, la gente no los tomaba en serio al principio, hubo otro grupo ‘Los Desmadrosos’, todos “usábamos nuestro lenguaje normal” aunque la gente se avergonzara, después explicó que cuando empezaron a ser más críticos la Asociación de Inquilinos les retiró el apoyo a los grupos independientes. A partir de 1979 dejó de hacer teatro por que “eso es algo muy serio” y desde entonces hace música.

Por un momento el foro recuperó su caracter abierto y popular.
Con las estrofas finales de la obra ‘Los Papeleros’ con la que el grupo Xandi Ayolli ganó el primer lugar del concurso de los CCH’s Armando Gámez ‘El Rizos’ dio inicio a su exposición. Como parte del Cleta en 1974 cuando el arte independiente en México empezaba a ser voz de los movimientos populares, recordó como incomodaban a algunos que en su descontrol se abrían paso entre el público para retirarse gritando “esto es un evento cultural, no político”, con esa obra que denunciaba la descomposición del sistema se presentaron en incontables foros, en las huelgas de Naucalpan y en el STUMAN, mencionó como los jardines del colegio eran el lugar de ensayo y como se fundó el Cleta Vallejo con la toma de un cubículo apoyados por la comunidad ceceachera, las autoridades salieron gritando “no me muevan esas masas gelatinosas”, que resultaron ser “ni tan gelatinosas y si querían moverse” bromeo, luego continuó contando como junto con innumerables grupos, ‘Salario Mínimo’ uno de ellos, recorrieron gran parte de la república en caravanas denunciando las agresiones del gobierno del Estado a la Universidad de Guerrero.
Xandi Ayolli recorrió todo Centroamérica, fue la primera vez que un grupo mexicano salía del país a exponer su trabajo sin apoyo ni financiamiento oficial; “Cleta llevó teatro a lugares donde nunca antes había llegado”. Así como México no podría explicarse sin la UNAM y así como ‘El 68’ fue un parte aguas en las luchas sociales, “también el teatro independiente no se puede entender sin el Cleta”, concluyó.
Al principio, recién formado el Cleta “habíamos tanto artistas como administrativos”, después del festival chicano en la primera asamblea se decidió que teníamos que ser todos lo mismo y que teníamos que “ir con el pueblo” expuso Enrique Cisneros ‘El Llanero Solitito’. Detalló como cuando en los 70’s había que ir a las marchas, al llegar los granaderos a reprimir, Cleta les decía: “no, esto es un carnaval, no una marcha”, en los mítines se les decía “esto es un evento cultural, no un mitin” y entonces los agresores se detenían, fue así como en esos años de ausencia total de libertad de expresión y manifestación el teatro y el arte hicieron su función de agitación a falta de otras formas más abiertas que no eran posibles en aquella época, dio cuenta de cómo Luís Cisneros con el pretexto de presentar actividades artísticas en las Huelgas capacitaba a los trabajadores en organización política para ejercer mayor presión a sus patrones y que les cumplieran sus demandas laborales.
Fue muy ilustrativo para las nuevas generaciones cuando describió como el Cleta recuperó la Plaza de la Tres Culturas en una ocasión en que Televisa y su pelele mayor Jacobo Zabludovsky pretendieron organizar una tonta ‘Tlatelolcada’ en la que estarían presentes las bandas de la policía y bomberos, la intención era minimizar la trascendencia del genocidio de Estado que se había cometido en aquella plaza pocos años antes, el Cleta se hizo presente para protestar y la misma gente convocada por los medios oficiales pidió al Cleta subiera al templete, en el momento en que en la obra ‘Los Papeleros’, se le daba una ‘mordida a un policía, los uniformados ahí presentes se ofendieron y bajaron al Cleta del templete, que se fue a una esquina de la plaza, la gente los siguió llevándose las sillas para continuar disfrutando de la función, los policías intentaron impedirlo, hubo jaloneos y “la cosa terminó en una campal a sillazos” narró el actor.

No pudo faltar la música latinomericana que se canta desde los 70´s por el grupo "Sin Nombre".
Ya no están los comités de lucha, ya no existe el autogobierno, ni el co-gobierno en la UNAM, pero el Cleta aún existe y continuamos diciendo: “¡todo lo que es bueno para la revolución es bueno para el Cleta!” terminó diciendo el incansable luchador social.
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Mesa 4 :
“CLETA y la búsqueda de nuevos espacios.El teatro de grupo. ”
La de Cleta, una Historia Coloquial
En el contexto del coloquio que lleva por nombre ‘CLETA, Entre la Negación y el Reconocimiento’ sobre la historia de Centro Libre de Experimentación Teatral y Artística que organizan la UNAM y el Cleta-UNAM se llevó a cabo en la ‘Casa del Lago’ de Chapultepec, la cuarta conferencia “CLETA y la búsqueda de nuevos espacios. El teatro de grupo”.

El primero en tomar la palabra fue nada menos que el dramaturgo Enrique Ballesté, integrante del Cleta desde sus inicios hasta 1979 fecha en que junto con el grupo ‘El Zumbón’ se desprendió de la organización, pues Cleta “no había articulado aún la manera de autogestionar a los grupos”, Cleta fue un fenómeno cultural que reunió a cientos de jóvenes que deseaban participar, ser activos que con emoción y entusiasmo deseaban un cambio en todas las acciones, en un tiempo en que se encarcelaba, se perseguía, “el medio artístico en nuestro país es mercantilista, únicamente importa el dinero”, ante el recorte presupuestal a la dramaturgia, “salimos en busca de nuevos caminos y los encontramos en la política” declaró el ya legendario director.

De derecha a izquierda: Roberto Vazquez, Enrique Ballesté, Mario Ficachi y Manuel Rodríguez.
Pero para el teatro independiente, de grupo, contestatario, no había una dramaturgia, había que hacerla y “utilizamos la creación colectiva, todo lo hacíamos en plural, nada en singular y éramos de tiempo completo”, en esos años lo político regulaba lo artístico y el teatro independiente “ayudó mucho a los movimientos (populares)”, pero aún en el teatro libre “siempre había un malo, malo, varios muy buenos, que inexplicablemente ganaban y terminaban cantando una canción triunfadora”, y nosotros no queríamos eso, aunque muchas de esas canciones eran mías -dijo entre risas el también compositor- queríamos ir más allá.
Cuando llegué al foro Isabelino estaban cantando El Fantoche y montando la obra y dije “yo debo estar de ese lado, descubrimos un público que a su vez descubrió que también podía ser eso; público”, y no por tener claridad política, sino por tener claridad estética, “quisimos ser vocales entre muchas consonantes”, tuvimos que salir a buscar los espacios alternativos y que en un principio eran odiosos, hostiles, pero inventamos todo, “en la carrera de teatro debería haber la materia de teatro alternativo” y que los muchachos salieran a la calle a crear sus propios espacios donde no los hay; un actor necesita donde presentarse, debe tener presencia escénica, control de su espacio tanto dentro de ‘su foro’ como fuera de el (es la calle), debe ser breve, lo sencillo es mejor, lo energético atrae, las técnicas para estar en forma “las tomamos de los deportes”, debe ser estético, sorpresivo y sobre todo “causar desorden, eso es hacer teatro donde no hay teatro”, enlistó el veterano actor.
Practicar sin teoría nos permitió entender la profundidad de la teoría, “como el albañil que sabe más que el arquitecto” (y que sin embargo sabe que hace falta la teoría). El teatro inmediato pasó a ser teatro necesario por que nos teníamos confianza, primero nos conocimos así desnudos, mentándonos la madre, metiéndonos en lo que no nos importa porque nos importa, para no espantarnos al subir al escenario, “seres inexplicables en este mundo que vinimos a este mundo a explicarlo”, sintetizó Ballesté, un artista integral, en toda la extensión de la palabra, quién además selló tocando la guitarra y cantando... El Fantoche.
Siguió en el orden Mario Ficachi; “la UNAM de quién tuvo tantos y tan enconados ataques, hoy le abre un espacio y celebra su presencia en el medio cultural”, CLETA contactó un nuevo público de obreros y campesinos e hizo teatro con cualquier cosa y en cualquier lugar, como Augusto Boal en Perú que utilizaba el teatro para alfabetizar, en barriadas, villas miseria, regiones rurales y mineras puso el teatro al servicio del pueblo.
“En una ocasión salí a pueblear”, nunca más lejos de donde alcanzara la gasolina y las chelas, en los 70 u 80 en cerros y carreteras, con cal o con piedras estaba pintada la palabra CLETA , “tal era su presencia”, nunca se dudaba de su calidad moral, su postura ética, ni de la valentía para jugársela, en todo caso quizá de la calidad de sus montajes, la teoría se aplazó dejando paso a la praxis de gente sin experiencia, para los cletos “todo se tradujo en chinga, todo les pasó por coherentes, por calientes, por inocentes, por identificarse con el pueblo” dijo el director y actor.
“Fueron unos verdaderos misioneros sociales del siglo XX”, hicieron lo que esperaban hacer los franciscanos, los dominicos, los agustinos y los jesuitas, la enorme diferencia fue que mientras el teatro virreinal se caracterizó por el boato por encima del verdadero arte del drama, en las representaciones del CLETA se le dio prioridad a la denuncia y a la difusión del sentido social que las inspiraba por encima de la técnica, la escenografía y el vestuario; según fue la visión de Ficachi quien enumeró una serie de similitudes tomando como punto de partida el libro ‘Teatro Nahuatl’ de Fernando Horcacitas.

Por primera vez en muchos muchos años,. nos presentamos no auferita, sino dentro de la Casa del Lago, no para brindar sino para afirmar nuestra lucha.
El nacimiento del CLETA correspondió a la inestabilidad creada por los movimientos estudiantiles del 68 y del 71, el autoritarismo la falta de espacios de expresión para los jóvenes y el poder centralizado en el PRI, “ignoro si aun existen colectivos que se autonombren como Centros Libres de Experimentación Teatral y Artística” , lo que si sé es que “el verdadero espacio de CLETA dejó de ser hace mucho tiempo el Foro Isabelino, o la Casa del Lago, su verdadero espacio es el corazón del proletario. ¡Su Misión se ha cumplido plena y felizmente!” finalizó enfáticamente el experimentado actor.

No pudo faltar la fota para la memoria histórica.
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Mesa 5:
“CLETA y su extensión a las áreas de comunicación y pedagogía"
Continuando con la serie de conferencias que dan vida al coloquio “Cleta, entre la negación y el reconocimiento”, origen, desarrollo y Perspectivas de un movimiento universitario cultural independiente, que se está realizando conjuntamente entre la UNAM y el Cleta-Unam, tocó nuevamente a Casa del Lago ser sede de la sexta conferencia, que en esta ocasión revisó los temas de La Plástica, los medios de comunicación y la labor pedagógica en el Centro Libre de Experimentación Teatral y Artística.

De Izquierda a derecha: Carlos Escobar, Leo Gabriel, Octavio Valadez y Arturo Reyes.
Habiendo optado como primera intención en sus años mozos por el camino De las matemáticas, Arturo Reyes rectificó; “esto esta muy cabrón, yo Mejor me voy a pintar” contó el artista visual quien fue el primero en tomar El micrófono. Siendo estudiante del CCH Azcapotzalco recuerda como en 1973 desde un taller que se encontraba frente al Jardín del Arte en la calle de Villalongin veía los movimientos y como llegaban los camiones para el Encuentro Latinoamericano de Teatro que organizaba el Cleta en el foro isabelino, más adelante ya como estudiante de San Carlos se vinculó de manera directa con el Cleta para hacer trabajo político y estético. Con cierta influencia de Hernández Delgadillo quien simultáneamente pintara murales mientras José de Molina cantaba a las madres latinas: “a parir más guerrilleros”, Arturo Reyes hacía murales para anunciar las obras que se presentarían en el Isabelino en aquella que el artista hoy considera ‘la primera etapa’ de su activismo.
Más adelante. Después de algunos años de ausencia*, se integra al equipo de ‘Los Chidos’ para trabajar ya como militante de la organización principalmente haciendo colaboraciones para los periódicos El Chido y El Chidito, relató el experimentado artista con estudios en diversas disciplinas del arte en diferentes universidades del orbe. “La plástica como arte es más difícil de integrar al trabajo político por que su mensaje no es tan inmediato como el discurso, la actuación o el
canto, normalmente el artista plástico se integra a la militancia como activista, no tanto con su trabajo”, dijo.
Sin embargo los asistentes que lo conocieron en aquel tiempo hicieron uso de la palabra para delatar su enorme modestia al dar cuenta de su gran labor e importante obra a nivel de arte efímero, tanto en enormes mantas que por su vistosidad y tamaño la policía reiteradamente decomisaba en las marchas de los 70 y 80, así como en incontables dibujos, carteles y material grafico visual diseñado por
el, para las publicaciones de la organización que cumplieron en su momento una importantísima función de difusión político-artística, así como de integración de lo visual y lo auditivo, con lo periodístico y lo pedagógico, “fue uno de los artistas más radicales y consecuentes de entonces” se dijo.

El espacio volvió a llenarse de nutridamente.
“La pedagogía es una relación de seres humanos que comparten, su historia y su vida...”, aseguró categórico Octavio Valadez, segundo en el orden de los ponentes, “la primera experiencia pedagógica es cuando estamos en el vientre materno, nacer es salir al mundo para que el mundo entre a nosotros, el segundo nacimiento es la juventud que pregunta ¿por que?... ”, Cleta nace no por la toma de un teatro, sino de un parto en que los jóvenes de los 70 y 80 salen a las calles para que las calles se conviertan en ríos de por que’s. Según el joven pero ya destacado ensayista político Cleta realiza arduas labores en cuatro planos:
1) El artístico.- construir y defender un arte que dialoga con el pueblo; 2) El político.- hacer con la colectividad la democracia; 3).- El instrumental.-
difusión con equipo audiovisual, volantes, periódicos; 4).- El organizacional.- promover eventos artísticos y culturales.
También ubica tres etapas del desarrollo de “lo pedagogico y lo comunicacional” al interior de la organización: I).- en los 80 durante la ofensiva neoliberal el Cleta cambió de lo artístico a lo político “en la casa de la raza, se impartían cursos que servían a todo mundo menos al Cleta”, situación que se remedió haciendo círculos de estudio con una
mecánica diferente: se hacia ejercicio temprano, luego se discutían temas desde filosofía, política, ética..., para después finalizar con una convivencia desayuno, así funcionaron hasta que las autoridades de la UNAM en complicidad con el Gobierno capitalino destruyeron el foro abierto de la Casa de Lago un día antes de que ese espacio fuera declarado el 1er Aguascalientes zapatista del DF. Pero Cleta no desapareció, toda esa experiencia sirvió de formación para sus integrantes y sentó las bases para fundar la Escuela de Cultura Popular ‘Mártires del 68’ con Alberto Hijar, Toño Valverde, Landa, Cisneros, entre otros, el TAE ponía los maestros, la escuela los cursos y el Cleta toda su infraestructura, alumnos, estatutos, reglamentos..., los
estudios duraban dos años con un tronco común de cuatro materias básicas,
pero cuando después de cuatro años el INBA vio que la sala Siqueiros se llenaba de campesinos y de pueblo dejó de apoyar con la renta.
II.- La segunda etapa que describe el maestro en ciencias y estudiante de filosofía fue breve pero de una importancia particularmente sobresaliente en la vida de Cleta, miles de jóvenes nacidos en el neoliberalismo, habían pasado inadvertidos para las organizaciones políticas de izquierda**.
“Los jóvenes preparados, hasta ese momento, siempre habían sido cooptados por los partidos políticos desde muy temprano” se dijo desde el público.
La tercera etapa vino después de la huelga, “las generaciones fundadoras del Cleta (organización que formó parte del CGH) empezaron a dialogar con “los hijos del neoliberalismo” en una etapa en la que se incrementó el porrismo y “ser estudiante y estar con la huelga significaba ser perseguido, acosado, reprimido”, Maruca, la maestra, la menos protagonista, la que menos se considera una ‘intelectual’, mantuvo viva la llama del diálogo pedagógico, “Andrés con su amor por la filosofía marxista y Octavio fueron integrándose poco a poco”, habló así el joven escritor, en tercera persona dejando ver su falta de protagonismo.
“Habíamos salido del Cleta” para hacer trabajo de construcción urbana con ‘Los Panchos’, fueron tres años de formación en el polvo, con el pueblo jodido, “ustedes los estudiosos, no se ensucian las manos, nos dijeron, entendimos que teníamos que compartir sus labores para que ellos compartieran nuestros conocimientos", a nuestro regreso, Enrique nos propuso que volviéramos a sacar ‘El Machete, un espacio para las voces excluidas’, “aprendimos diseño, edición, redacción, el equipo de APIA también creció con nuevos compañeros”. También implementando nuevos círculos de estudio en los que se leía a Cosic,.Aristóteles, Maquiavelo, etc., estela del trabajo realizado con el Frente Popular Francisco Villa.

Algunos de los asistentes.
El Machete pedagógico era la Escuela, escrito para la militancia, la Escuela cumplió su papel integrador, la respuesta de gente como América del Valle nos estimulaba, hoy con filósofos como Marcos, antropólogos como Ofelia, ingenieros y muchos otros más que por cuestiones de espacio se omiten pero que son todos igual de importantes. “La nueva etapa es organizar, crear equipos de lucha popular, impulsar y construir, ¡saldremos para que la UNAM sirva al pueblo en la construcción del hombre nuevo!”, concluyó enfático el también impulsor de las células de estudiantes ‘José revueltas’.
*Arturo se vio obligado a abandonar el país por su actuación en las huelgas estudiantiles, a su regreso de Europa en 1983, en la aduana del aeropuerto de Nueva York la policía de ese país lo detuvo por varios días, lo torturaron y le robaron su carpeta con alrededor de cien obras sobre papel que había producido durante los dos años de exilio arguyendo vínculos del artista con la guerrilla Latinoamericana.
**Acaso se creía equivocadamente que carecían de conciencia social, eran
la generación X, educada oficialmente para el consumismo y el individualismo, la huelga de la UNAM del 1999-2000, demostró lo contrario; los muchachos hicieron un activismo diferente, innovador, y una organización rotativa para impedir ser amenazados o ‘comprados’.
México, es el país donde se cumplen los ciclos”, inició diciendo Leo
Gabriel “soy periodista y cineasta por que empecé a escribir artículos e hice mis primeras películas cuando estaba en Cleta”, y continuó diciendo lo mucho que ha aprendido desde entonces el internacionalista
austriaco, pero “mis primeros pasos se los agradezco a esta organización”, aclaró.
En el marco de grupo Informe, uno de los primeros grupos que salieron
Del ‘vientre’ del Cleta, se hizo y se formó por dos vertientes; gente
Teatrera y por la ‘cooperativa del Teatro Marginal’ coordinada por Paco Ignacio Taibo I, “nos preguntaron: ¿quién quiere seguir la ruta del cine?, nos juntamos varios y formamos un tipo de teatro que ahora se conoce como ‘multimedia’, en el que se integra arte e información y se presenta como una sola cosa”, describió el experimentado activista mundial.
“En nuestros recorridos por Latinoamérica, tuvimos la precaución de no
hablar de las luchas de ese país, sino del que acabábamos de visitar,
sin embargo, aun así en Colombia caímos en la cárcel”, recordó como las autoridades de aquel país les dijeron: ‘¡muchachos!, ustedes cometieron un gran error; ¡pensaron que estaban en México!, aquí eso no se puede hacer’, narró con su marcado acento europeo.
“A nuestro regreso al estado de Morelos, en 1976 se disolvió el grupo y para 1977 estuve en Nicaragua hasta el 96 con los sandinistas, el Concepto de revolución que teníamos en Cleta era romántico, pero allá se dio en la realidad concreta”, fue una época en la que tuvo la experiencia de mezclar la literatura con el periodismo, según platicó Leo el internacionalista, “ahí formamos la cooperativa APIA, en donde lo alternativo consistía en la propuesta de Carlos Muñoz de publicar no la realidad de ayer, sino prever lo de mañana”.
“En 1996, vinimos al encuentro Interaláctico, el Sub nos dijo: ‘¡no
quiero volver a verlos nunca más por aquí!’”, y la razón era que ‘su
tarea es combatir al mismo enemigo, el neoliberalismo, desde muchas
trincheras, por que es muy grande’, repitiendo las palabras que había utilizado Marcos.
“Cuando regresé a Europa, con la experiencia de Cleta y los sandinistas formamos la organización ATACK, Enrique Cisneros anduvo por allá y nos puso en un gran aprieto cuando para presentar su obra preguntó: ‘¿quién habla español?’, ¿en Austria?; sin embargo con la gran habilidad para improvisar de Enrique y la ayuda de un proyector se textos con el que se
fue traduciendo la presentación “resolvimos el problema”, contó
divertido
el altermundista, hoy algo de esa técnica es usada incluso es la opera.
Desde entonces entre todas las organizaciones unidas han logrado que
salgan a las calles a protestar contra la guerra hasta 40 millones de
personas, aseguró el escritor “como fue el caso el 15 de febrero del
2003 contra la invasión de EE.UU. a Irak”. Se despidió convocando a una gran movilización mundial que se llevará a cabo del 16 al 19 de enero del 2008, y recordando lo necesario que es formar redes, y aún más importante “tener con que”, en ese sentido el teatro, al igual que la información es lo más apropiado para llegar a las bases, puntualizó el infatigable Cleto, quién culminó con senda arenga: “¡los milagros no se esperan, se hacen y siempre va a surgir un milagro si nos echamos a andar!”.
“Se dice que los artistas y los filósofos se adelantan a su época”,
Dijo Carlos Escobar, último ponente, al tiempo que contaba como las
generaciones posteriores al impresionismo decidieron dar muerte al
concepto de arte como se conocía para dar vida a un nuevo arte liberador y como los constructivistas aseguraban que “el arte debería ser el entorno del hombre”.
“Cuando yo me encontraba en Cleta se hablaba del arte ‘rascuache’, no
había un arte para la revolución... Stalin impuso el realismo socialista, se hablaba del super hombre, el arte geométrico se perseguía”, sin embargo “a partir de formas básicas como el cuadrado, el círculo y el triángulo surgió la arquitectura moderna”, aseguró el arista visual para explicar por que los grupos de aquel entonces entraron en contracción, y citó a Sánchez Vázquez que les decía “no discutan, sean revolucionarios tanto en forma como en contenido”.
“En aquellos años de represión formamos Cleta Guerrero (tan solo con
Echeverría desaparecieron 700 guerrerenses)”, y contó cuando de esa
Manera abrieron nuevos espacios de pensamiento, “así surgió el actual logo de Cleta con los dos óvalos y el círculo”, la gente preguntaba: ¿cual es el significado? en un tiempo en que las ideas creaban mágenes, pero en este caso, “al principio no tenía que significar nada”, era la respuesta; “vámos creando ideas a partir de imágenes, el trabajo de Cleta le dará significado, si muere Cleta muere el ícono”, pero Cleta no murió y el ícono cobró significado. Ordinalmente la fotografía pretendía ser testimonial y ahora se hace ícono
que genera ideas, no solo la geometría. ¿Por que nos gusta el ícono si
no dice nada?; “por que podemos concebir imágenes sin mediar con la razón, ni con la emoción”, es la teoría que alude a un estadío superior de la mente, a la que el fotógrafo y artista plástico llama ‘Domus Genitor’.
Para terminar el evento el Dr. Gerardo Estrada, director de Difusión
Cultural de la UNAM, declaró: “la Universidad Nacional Autónoma de
México no puede ignorar a una parte importante de la vida de la UNAM, hemos construido una imagen de la Universidad que incluye al CLETA, para bien o para mal, recuperar esa memoria es lo que estamos intentando hacer”, y agregó “con Enrique y otros compañeros de Difusión departimos de estas conferencias, de ahí trabajamos conjuntamente para después darle la forma de un libro, la discusión es de por si ya rica, la presencia de CLETA es importante y ha sido un referente en el teatro”.
Programa
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Mesa 6 :
“Trabajo Artístico y Cultural ante los Cambios de Fin de Siglo. ”
Tocó en esta ocasión a Carlos Reyes Gamiz, actual secretario General del Partido de la Revolución Democrática (PRD) capitalino abrir el evento “Cleta ha sido una organización social enfocada a las causas de la gente” , dijo, y empezó a explicar como en aquellos años (los 80), todas las luchas sociales del país estaban vinculadas con Latinoamérica, pero a diferencia de los demás “Cleta planteaba desde la izquierda otro camino, si bien se solidarizaba con las luchas armadas, no dejaba de plantear los problemas desde la perspectiva de nuestro país”, acotó.

Ponentes: De derecha a izquierda, Ernesto Dzul, Ernesto Pérz y Maruca González.
“El primer promotor de los paros cívicos nacionales fue Cleta”, recordó el político, al tiempo que señalaba la importante participación de Cleta durante la década del los 80 ante el desgaste del modelo capitalista cuando “tuvo la precisión de señalar que se gestaba una nueva variante más salvaje”, que consistía en cambiar la participación del estado por la iniciativa privada ‘el neoliberalismo', aunque sin la utilización de ese término, por que no se había acuñado aún, aclaró.
Ante dos sobresalientes fenómenos de la actualidad nacional; 1) las sociedades de consumo e información y 2) la gran urbanización que ha trasladado al 70% de la población a vivir en zonas marginales de las ciudades, “Un nuevo reto de Cleta es como insertar trabajo político en las grandes zonas urbanas, si tiene que luchar contra la brecha tecnológica que se está desarrollando” visualizó el exdiputado federal, “e n el valle de Anahuac hay 22 millones de habitantes, que envían 180 millones de mensajes a teléfonos celulares por día”, agregó y lanzó la interrogante: “¿como Cleta planteará su propuesta, con esquemas novedosos que aprovechen esa misma tecnología de manera que incida a nivel popular en favor de su lucha?”, terminó concreto el también economista.

El foro se nurtio de participaciones del público.
“Aquí estamos, con unos años de más, con unos pelos de menos, pero, compartiendo con Cleta como compartimos trabajo en la zona oriente en los 80 y 90” , arrancó bromista Ernesto Dzul, promotor cultural, refiriéndose a un periodo que consideró crucial para Cleta, 1982 a 1997 por haber sido de definiciones. Hacía pocos años se había formado la combativa Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), y organizaciones como la CONAI y la COCINA obrera, en ese contexto “el equipo de ‘Los Chidos' asumió darle continuación a CLETA, proyecto necesario para la consumación del movimiento cultural en el país”, puntualizó.
Habló de como Cleta organizó su presencia en los cuatro puntos cardinales de la ciudad; metro San Lázaro en el oriente, CCH Vallejo en el norte, Ciudad Universitaria en el sur, Chapultepec en el poniente, “se hizo un impresionante trabajo político y cultural”, comentó y de como el foro isabelino en el centro “era un dolor de cabeza para unos, se cuestionaba la calidad, pero lo subversivo era invitar a los obreros a que reflexionaran sobre su situación”.
También describió como a nivel nacional se tuvo presencia en muchos Estados y a nivel interno la organización se estructuró en “asambleas de militantes, coordinaciones y una dirigencia, para 1985 Cleta era una referencia organizativa que sirvió de base en las normales rurales del Mexe y Tenería, entre otras”, fue un periodo muy prolífico en el que se realizaron encuentros nacionales de teatro, música, plásticas, además de los festivales cervantinos, cinco encuentros internacionales de arte, el 4º encuentro ‘Nuestra América', se creó ‘El Machete' en homenaje al órgano del Partido Comunista original.
Las autoridades de la UNAM nunca perdonaron que Cleta fuera capaz de sostener 5 o 6 horas de presentaciones artísticas continuas sin presupuesto, “solo pasando el botecito y vendiendo tortas, tostadas, libretos, prensa, cassettes”, recordó entusiasta, ”pero se dio lo que pudimos ser y no cuajó”, recapacitó refiriéndose a que también en ese tiempo “la expulsión de dos compas del Flores Magón, arrastró a todo un colectivo”, y lo más lamentable dijo, fue que “maestros del inmediatismo, magos de la improvisación que se habían dispuesto avanzar estructuralmente, estudiar comunicación gráfica, profesionalizarse en el arte se fueron”, fue un golpe del que todavía Cleta no se recupera, según la opinión del también agrónomo “eso sucedía cada vez que nuevos cuadros amenazaban con rebasara a la dirigencia” .
Sin embargo también consideró que como dijo Antonino a Espartaco ‘las aves del más dulce canto defienden también su libertad con garras' y hoy a más de quince años de aquello, aun se puede recuperar lo perdido , por que, “todos juntos, hasta la más tierna herida de la patria se la cerraremos con un enorme beso”.

Alberto Hijar dando su ponencia.
El profesor Alberto Hijar, llegó un poco tarde pero hizo ‘ruido' con sus observaciones, habló de “la agonía del Cleta que puede ser de muerte, pero también de vida como la del recién nacido”, haciendo alusión a los que ‘van de salida' pero al mismo tiempo dedicando su participación a Erandi Villavicencio, integrante del Cleta que por su juventud va de entrada' en este asunto de la lucha de clases.
La toma de un foro, la defensa de otro, ”es gracias a Cleta que ahora podemos disfrutar de ellos” , pero aunque “en el dogmatismo doctrinario nada se puede explicar, nada puede quedar en claro” , lo cierto es que en cuanto a calidad artística la intención no es lo único que cuenta; como decía 'El Che': ‘claridad es respeto al pueblo', remató el catedrático.
En el contexto de la separación idealista entre forma y contenido; el significante y su significado, el también historiador enunció una docena de tesis que inciden como una fuerte crítica hacia el Cleta y su actual derrotero; habló de como Cleta llegó a poner una mesa de recepción de movimientos, huelgas, paros... “Cleta surtía de agitadores”, pero “el jolgorio es bueno si organiza, no si dispersa” . Dijo que era bueno reconocerse y buscar reconocimiento pero “la autocomplacencia y el pobrismo son nefastos” . Habló de lo malo que es el desprecio por la teoría al punto de mostrar “horror” por ella, de que reducir la propaganda a géneros literarios es “signo de fatiga”, del “fracaso” que significa que el periódico ‘El Machete' no cumpla con su función de “organización a largo plazo” , de la ausencia de “democracia cognoscitiva”, y lo más trágico: “ la subsunción” de un movimiento en los términos que describe Marx en su obra ‘El Capital'. Así terminó su participación el ex preso político y otrora heredero de los postulados artísticos de Siqueiros. Duras palabras de parte de quién es toda una autoridad moral para Cleta por la congruencia de su discurso político y la consecuencia de sus actos.
“Al inicio todo esto era nuevo para mí” , dijo la activista Maruca Gozález , quien describió como después de presenciar el teatro del grupo Zumbón, escuchar a Judith Reyes y a José de Molina, ver las funciones artísticas en Chapultepec, quedó impresionada, “acababa de conocer otras formas de hacer críticas al sistema” y continuó... “entendí el papel del trabajo cultural, asistí a todas las actividades de la Casa del Lago y del Foro Isabelino hasta que caí en sus manos en 1977” , agregó humorísticamente.
“1979 fue un año de definiciones, como toda organización Cleta no estaba exenta de contradicciones internas” , contó la experimentada agitadora, y siguió explicando como, estaban por un lado los ‘administradores' con Luís Cisneros a la cabeza y el Grupo Tecolote en el Foro Isabelino, los ‘artistas' con el Grupo Zumbón por otro, y aparte los ‘políticos' con Enrique Cisneros, el equipo de ‘Los Chidos', el grupo zopilote del partido comunista y el grupo del viernes del PRT, “todos los chavos nuevos no entendíamos muy bien estas contradicciones, jalábamos con el que mejor simpatizáramos”, y como para evitar un rompimiento, se realizó el Primer Congreso Constitutivo.
“Para las autoridades siempre hemos sido una piedra en el zapato” , dijo Maruca refiriéndose a como en 1985, el anuncio del cierre del bosque de Chapultepec, tenía como objetivo sacar al CLETA, enrejar el bosque y reabrirlo cobrando, recordó cuando en ese tiempo se empezaba a implementar el neoliberalismo de las privatizaciones, “nuestra respuesta fue ‘El Plantón de la Dignidad y la resistencia', 8 días estuvimos sitiados”.
Les envió un reconocimiento a los colonos de Belveder que “vinieron apoyar con mazo en las manos” , al STUNAM, a los colonos de la Guerrero , a la Coordinadora Unica de Damnificados del 85 y mencionó la Huelga de Hambre que inició Enrique y a la que se sumaron Iseo Noyola de la organización Arte y Cultura y Alberto Híjar renunciando a la sub dirección de Difusión Cultural de la UNAM , Chapultepec fue reabierto sin cobrar, fue recuperado sin terminar todo lo que habían anunciado, aunque claro, “ellos avanzaron en su proyecto ya que lograron enrejar todo el bosque” , concluyó.
Desde el público hubo intentos de réplica a las cuestionantes tesis de Hijar, pero Enrique Cisneros, agradeció al intelectual que se diera el lujo de arrojar una copa a la cara del asesino del ‘Che' y a Ernesto Dzul sus críticas por que “eso es lo que necesitamos” , aseguró, mientras aceptaba también la responsabilidad por los errores cometidos en el pasado, “hoy hay en Cleta jóvenes capacitados como Octavio y Andrés que cuentan con una preparación que antes no teníamos” , y puso fecha para su retiro como dirigente, justo cuando Cleta cumpla 35 años en febrero del año próximo, anunció ‘El Llanero'.
Programa
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Mesa 7 :
“CLETA y su trabajo artístico y cultural con las organizaciones sociales. ”

Con machetes en mano, nuestos hermanos del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco cerraron con broche de "acero" la primera parte del coloquio.

El público se llenó de campesinos, obreros, estudiantes, amas de casa...de pueblo combativo.

Los ponentes de Izquierda a Derecha: Trini del FPDF, José Alfredo Jímenez (Machetearte) y Javier Fernández (CGH).

El espacio fue insuficiente.

Ignacio del Valle mandó un dibujo al CLETA, mismo que es flanqueado por Javier Fernández y un compa de Atenco.
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