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El Machete No. 197. Octubre 2007

   
 
 

Editorial:
¿Porqué Organización Político Cultural?

Portada:
Ante la imposición del rector...

Manifiesto de la OPC-CLETA:
La historia vive...

Pedro Castillo:
Leales contra traidores: los dos grandes polos del PRD

Alfredo Velarde:
Tres estampas para una conmemoración bicentenaria.

Alejandro Contreras:
Los medios de comunicación.

Daniel Guzmán:
Militares versus narcotraficantes.

Laura Martínez
Sobre el cambio climático

Violeta Hernández
Sobre la Reforma fiscal.

Melchor López
Sobre la Cultura.

Desde Venezuela:
Premisas para la construcción del Partido Socialista Unido de Venezuela.

 

 
 
     
 
         
   
¿Porqué Organización Político Cultural?
 
   
 

La Burguesía (por su parte) no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción y por consiguiente, las relaciones de producción y todas las relaciones sociales(…) Una revolución continua en la producción, una incesante conmoción de todas las condiciones sociales, una inquietud y un movimiento constante distinguen la época burguesa de todas las anteriores.
Carlos Marx, Manifiesto del Partido Comunista.

No todo cambio social representa una propuesta socialista. El capitalismo necesita cambiar y adaptarse a las contradicciones que él mismo genera para así poder perpetuarse.
Si la democracia electoral comienza a mostrar su falacia, donde la participación política queda reducida a comicios electorales viciados y restringidos a opciones impuestas, entonces es necesario reformar las reglas del juego electoral y aumentar de este modo la precaria legitimidad frente a una sociedad harta y desesperada.

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Ante la imposición de rector: la organización.
 
 

A mediados de noviembre la UNAM debe de tener un nuevo rector. No puede ser Juan Ramón de la Fuente pues solo puede haber una reelección, que ya tuvo este rector. Ante este hecho político trascendente, todas las fuerzas políticas a excepción de la verdadera izquierda, se están moviendo, inclusive la ultraderecha que está posicionando grupos fascistas en diversas escuelas, además de organismos clericales que desde hace tiempo realizan hasta ceremonias litúrgicas en el campus.
Muchos universitarios, acostumbrados a que la UNAM siempre ha sido un espacio de relativa libertad no quieren ver esta realidad y prefieren quedarse con la idea de que la derecha no tiene ni tendrá incidencia en la Máxima Casa de Estudios. No consideran importante que el poder político nacional (formal) esté en manos de grupos como el Yunque.

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Manifiesto de la OPC-CLETA
 
 
       
 

Durante siglos la espalda de la gran mayoría de los mexicanos ha cargado el yugo de la pobreza y el sometimiento. Desde hace 500 años, la historia de México se unió a la de un mundo donde los pueblos de América Latina, África, y Asia fueron conquistados, explotados y obligados a rendir culto a una cultura ajena, erigida sobre los restos de culturas ancestrales. Los pueblos de México y del mundo hemos sido exprimidos y explotados para enriquecer y empoderar las naciones, gobiernos, empresas o individuos que hoy dominan a un Mundo empobrecido.

   
       
 
           
   
                 
       
       
 
¿Porqué Organizacón Político Cultural?
 
       
 

La Burguesía (por su parte) no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción y por consiguiente, las relaciones de producción y todas las relaciones sociales(…) Una revolución continua en la producción, una incesante conmoción de todas las condiciones sociales, una inquietud y un movimiento constante distinguen la época burguesa de todas las anteriores.
Carlos Marx, Manifiesto del Partido Comunista.

No todo cambio social representa una propuesta socialista. El capitalismo necesita cambiar y adaptarse a las contradicciones que él mismo genera para así poder perpetuarse.
Si la democracia electoral comienza a mostrar su falacia, donde la participación política queda reducida a comicios electorales viciados y restringidos a opciones impuestas, entonces es necesario reformar las reglas del juego electoral y aumentar de este modo la precaria legitimidad frente a una sociedad harta y desesperada.


Si la corrupción ha minado la eficiencia de las instituciones estatales para poder responder a la creciente pobreza y exclusión social, entonces hay que imponer una reforma fiscal que permita dar más limosnas al pueblo y más poder a los poderosos.
El Estado se mueve desde y hacia las crisis de un sistema que lleva en sus entrañas las contradicciones.
Así, aunque las fuerzas políticas han mostrado la porquería política que las compone y divide a lo interno, esto no ha impedido que logren afianzar acuerdos y alianzas para mantenerse todos (PRI, PAN y PRD) en su estatus de poder.
Es así que todas las reformas que se vienen, como la electoral, la fiscal, la laboral, la energética, representan modos de adaptación neoliberal del Estado a las crisis y contradicciones que ellos mismos generaron. En estas reformas todos ganan excepto el pueblo, quien se reduce a mero espectador de sus debates, riñas y abrazos.
Por su parte la clase económica, y su máximo representante mundial Carlos Slim, ahora el hombre más rico del planeta, mueven sus dineros en aquellos vacíos que el Estado Neoliberal no cubre. El poder económico de los burgueses, ha reconocido desde siempre el carácter cultural de su lucha y así lo hacen ver las fundaciones sociales que hay para cada empresa explotadora en México.
Las principales empresas culturales como son la Radio, la Televisión, el Teatro, la Música, etc, son controlados y dirigidos por los grupos más ricos de este país.
Su presencia abierta, puede verse en cada espacio cultural, en cada museo, exposición, festival, etc.
La lucha por los significados sociales y culturales ha sido retomada por la burguesía, y así lo demuestran las estrategias hacia el bicentenario de la independencia y la revolución. Hoy existen varios proyectos disputándose la hegemonía de la celebración: Televisa, Telmex, CONACULTA, y otro que camina en paralelo, que es el de la UNAM.
Esta última, muestra ahora también la falacia democrática, que tanto criticara el “zedillista-obradorista” rector Ramón de la Fuente: como en las demás instituciones estatales, la UNAM se determina por la misma dinámica fetichista y excluyente del Estado Mexicano.
Lo que tenemos entonces es que los representantes del capital se organizan “político y culturalmente” para adaptarse y perpetuarse en el poder económico y estatal.

Los movimientos socialistas y anticapitalistas en México, por su parte, han sido relegados de la opinión mediática, juzgados y estigmatizados. Esto ha hecho que lo que ayer eran tácticas de fuerza política como las marchas, los plantones y los bloqueos, hoy se planteen como necesarios pero insuficientes para detener el avance del neofascismo, la represión y las reformas neoliberales.
Es por esto que en muchas de las reuniones del movimiento social comienza recorrer el discurso que plantea la necesidad de establecer nuevas formas de organización política basadas en el trabajo cultural, trabajo que despierte conciencias, organice más sectores sociales y enfrente las brutales armas culturales del Estado y de la Burguesía.
Y es que hoy se ve más clara la importancia y urgencia de crear nuevas instituciones de lucha que puedan hacer la batalla en todos los campos de la sociedad incluyendo el de las comunicaciones, el del arte, la música, la televisión, el radio, la pedagogía…en fin, el del amplio espectro de la cultura popular.
Hoy se ve más claro pues, la relación intrínseca entre la lucha cultural y la lucha política, mismas que se determinan mutuamente y que deberán articularse para enfrentar los avances sistémicos del Estado y el capitalismo neoliberal, quien ha sabido esta relación desde siempre.

A lo largo de más de 30 años, el CLETA ha asumido este reto y el resultado de ello son proyectos como este periódico y el Machetearte, que han llevado el trabajo comunicativo a un ámbito político organizativo.
Sin embargo, han tenido que pasar varios intentos fracasados, varias formas de trabajo agotadas y difusas, antes que se pudiera dar una transformación clara hacia una organización política desde sus diversos trabajos culturales.
Hoy el CLETA ha hecho explicita y orgánica su transformación a una Organización Político Cultural. Esto no implica un simple cambio de nombre. CLETA se asume hoy como un proyecto de organización política, donde los dramaturgos, los pintores, los periodistas, los maestros, los artesanos, es decir, los trabajadores de la cultura constituyan una comunidad política, democrática, formativa, responsable, disciplinada…militante.

Atrás quedarán el arte y la cultura como relleno político, como instrumento de agitación efímera. Hoy se perfila una cultura que organice, en primer lugar, a sus creadores y en segundo lugar a los que nos escuchan, nos leen, nos aplauden, nos visitan, etc.
La organización implica la discusión y el cumplimiento de principios éticos, políticos, que emanan desde una comunidad, implica el trabajo político organizativo en aquellos espacios donde se tiene incidencia: en el metro, en Casa del Lago, en la Universidad, en comunidades, en Guanajuato y otros lugares.
El objetivo es claro, los militantes de la OPC-CLETA seremos catalizadores de procesos organizativos y todas nuestras actividades tenderán gradualmente hacia ello. Usaremos el trabajo de comunicaciones (Machete, Machetearte, APIA), el trabajo pedagógico (la Escuela de cultura Popular) y el trabajo artístico, para potenciar la toma de conciencia, para sistematizar círculos de estudio, una formación teórica-cultural integral, un trabajo político democrático y una red de comunicaciones y respuestas nacional e internacional.

Tuvieron que pasar muchos años y muchos errores políticos, democráticos y teóricos, antes que el CLETA diera este paso con la suficiente fuerza, claridad teórica y unidad necesaria.
Todo parece reclamar este cambio, y otros movimientos del mundo confirman esta necesidad. En Venezuela, por ejemplo, se ha planteado ya la importancia de construir político-culturalmente el Partido Socialista que pueda articular políticamente la fuerza social dispersa que representa Hugo Chávez.

Darle el carácter político a la cultura y el cultural a la política, es pues hoy una prioridad del trabajo de la Organización Político Cultural CLETA, y lo hace en este momento histórico, donde el agonizante Estado Mexicano busca revitalizar su legitimidad y funcionalidad frente a sus propias contradicciones, lo hace hoy que la memoria de la independencia y de la revolución nos inspiran a realizar las utopías, las metas y los retos de la construcción y lucha socialista en un país de hambrientos, de excluidos y de represiones.
Este Periódico, se asume desde esta perspectiva, no sólo como un órgano más de información, sino como un medio de un movimiento político, de un proyecto articulado, donde los productores y lectores puedan ser partícipes de la construcción de comunidades autogestivas.
Como todo militante, los integrantes de la OPC-CLETA y todos sus proyectos deberán hablar con el ejemplo, antes que con las meras palabras y las meras reflexiones.
La OPC-CLETA ha nacido discutiendo y ejerciendo sus principios éticos, políticos, culturales, principios de lucha que hoy se afirman y se clarifican. Nada está terminado, todo es perfectible y así deberá ser nuestra lucha.
El Machete agradece a todos los que formaron y forman parte de este proyecto cultural que hoy se denomina OPC-CLETA y te invita a ti lector, a ti colectivo, organización a que formes parte de esta comunidad de trabajadores de la cultura, que formes parte de este movimiento político.

 
       
 
       
                 
       
     
 
Ante la imposición de rector: la organización.
 
     
 

A mediados de noviembre la UNAM debe de tener un nuevo rector. No puede ser Juan Ramón de la Fuente pues solo puede haber una reelección, que ya tuvo este rector. Ante este hecho político trascendente, todas las fuerzas políticas a excepción de la verdadera izquierda, se están moviendo, inclusive la ultraderecha que está posicionando grupos fascistas en diversas escuelas, además de organismos clericales que desde hace tiempo realizan hasta ceremonias litúrgicas en el campus.
Muchos universitarios, acostumbrados a que la UNAM siempre ha sido un espacio de relativa libertad no quieren ver esta realidad y prefieren quedarse con la idea de que la derecha no tiene ni tendrá incidencia en la Máxima Casa de Estudios. No consideran importante que el poder político nacional (formal) esté en manos de grupos como el Yunque.

El hecho brutal es que los proyectos científicos producen para transnacionales; los planes de estudio se modifican para tecnificar las humanidades; la docencia se limita a transferir datos en lugar de formar estudiantes críticos y creativos, importando sólo lo conviene al mercado; que no existe formación artística, ni posibilidad de organización político-cultural para los estudiantes de bachillerato y universidad. En suma, una desarticulación de los conocimientos con la realidad del pueblo mexicano, aún cuando es éste el que la paga con los impuestos, aún cuando la universidad es nuestra y está hecha para servir al pueblo.

Es así que el proyecto de Universidad vigente, corresponde a lógica neoliberal de convertir los espacios educativos en fábricas de mercancías humanas, adaptables y manipulables. La instauración del nuevo gobierno universitario que dará continuidad o exacerbará este proyecto, será decidida por la junta de gobierno, formada por unos cuantos privilegiados que tienen en sus manos el rumbo de la Universidad más importante de América Latina.
La izquierda, la que detuvo por lo menos parcial y temporalmente la privatización de la UNAM en el año 2000, ni siquiera discute estos temas, cuando mucho se limita a cuestionar la antidemocracia que existe y en su momento denunciará a quien sea elegido como rector por pertenecer a equis o zeta grupo de derecha, ultraderecha o por ser parte del reformismo.
Esto es un grave error. Las condiciones sociales y las contradicciones interburguesas posibilitan plantearse en la UNAM un trabajo político que vaya preparando las condiciones para que la Máxima Casa de Estudios cumpla su función histórica de ser retaguardia estratégica del movimiento social y de ser caja de resonancia de las luchas populares que se enfrenten a las fuerzas militaristas de tendencia fascista que alista Felipe Calderón.
El movimiento estudiantil debe ser el brazo político del pueblo en la Universidad, generando organización, creación artística y científica emancipadora, discutiendo los temas de interés público y generando espacios de diálogo, crítica a los parámetros neoliberales y otros que siempre ha impugnado como las formas elitizadoras para rechazar aspirantes, así como el análisis y crítica a los sistemas educativos básicos en México y las olas de pobreza que desaniman al pueblo excluido, al pueblo indígena, a los pobres a entrar a la universidad, con necesidad de migrar. La UNAM si tiene las condiciones de incorporar más estudiantes, también de hacer universidad nocturnas, entre otras muchas posibilidades.

Ese rol histórico lo han jugado las universidades de San Carlos en Guatemala, cuando el pueblo luchaba en las montañas contra los militares golpistas. Lo mismo sucedió en Nicaragua cuando el FSLN derrocó a Anastasio Somoza. La Universidad de San Marcos en Perú fue una trinchera importante en los noventa del siglo pasado y qué decir del Salvador, donde inclusive la Universidad Católica jugó un papel importante cuando el FMLN defendía la dignidad de ese heroico pueblo.

Ahora que Felipe Calderón militariza el país con el apoyo de los mandos gringos, la UNAM no puede jugar un papel de resistencia menor y mucho menos convertirse en cómplice del poder fáctico.

La ultraderecha tiene los ojos puestos en la UNAM, la ha llamado “Universidad patito” y la ha tratado como tal al intentar reducirle su presupuesto. Como si fuera una empresa neoliberal que debe de quebrarse para poder rematarse, en el presupuesto 2008 se le asignó un aumento de 2.6% que será menor al de la inflación. Y en el 2007 se le intentó recortar aún más su asignación.

Renglones como la investigación son cada día más golpeados, favoreciendo solamente aquellas que beneficien al capital y que serán subsidiadas de manera directa por las trasnacionales convirtiendo a los investigadores en apéndices baratos de los grandes capitales.

Algo semejante sucede con la docencia: a pesar de que hay decenas de miles de aspirantes, no se incrementa la matrícula. No hace mucho que los turnos de los Colegios de Ciencias y Humanidades se redujeron de 4 a 2. Siguen vivas las llamadas “reformas del 97” que las autoridades en turno aplicarán cuando consideren que el movimiento estudiantil no pueda dar respuesta, mismas que pretenden restringir el pase automático de bachillerato a profesional, reduciendo en 4 años la matrícula universitaria en un 40 %. Si no lo han hecho es porque consideran que sigue viva la resistencia que se generó en la huelga del 99-2000, pero van avanzando poco a poco, apretando tuercas donde consideran que no hay resistencia.

Por ejemplo, en casi todas las escuelas y facultades se cobra la credencial universitaria. Pero hacen una excepción con los estudiantes de la Facultad de Ciencias, pues saben que allí hay más grupos organizados.

En fin, el proyecto de privatización de la UNAM continúa y más ahora que el país se inclina hacia el autoritarismo de ultraderecha y los ideólogos fascistas saben lo que les puede significar que un territorio nacional como la UNAM, con más de 300,000 pobladores, se les convierta en espacio de resistencia.

Es cierto que no tienen todos los hilos en la mano para “tomar por asalto” la UNAM, pero el cambio de rector, que es elegido por un puñadito de electores que no llegan a 20, les abre la posibilidad de intentarlo.

La mejor manera de evitarlo no es quedarse a la defensiva, denunciando la antidemocracia. Hay condiciones para ir a la ofensiva. Aunque la generación de estudiantes actual no le tocó de manera directa la lucha del 99-2000, es una generación semejante: inquieta, reprimida, rebelde, todavía formada por importantes destacamentos proletarios.

Los pumas de hoy, siguen siendo jóvenes que aún con su licenciatura no encuentran trabajo; son jóvenes que éste sistema, que dice luchar contra la inseguridad, los considera y trata como delincuentes. Muchos de ellos se disfrazan de “peques” pero viven en barrios populares, viajan en Metro y sus padres proletarios hacen un gran esfuerzo para que puedan estudiar.

La mayoría de los investigadores universitarios que tienen un auténtico espíritu universitario están descontentos con un gobierno que considera a la investigación como algo prescindible. Los trabajadores universitarios ven amenazadas sus pensiones y jubilaciones, los maestros trabajan en condiciones cada vez más precarias, en fin, ésta realidad genera que haya oídos receptivos para quien tenga propuestas coherentes.

Ante estas condiciones, la izquierda verdadera, no puede quedarse al margen del cambio de rector. Desde luego que la intervención en la lucha no puede quedarse en suplicarle a los “divinos electores” que tomen en cuenta a la comunidad y que elijan a un rector que esté dispuesto a defender realmente a la UNAM. No hay que olvidar que esos electores son, en su mayoría, un mosaico de las posiciones políticas que se mueven en la esfera oficial. Pero hay que hacer algo. Hay universitarios concientes de mucha valía que pueden representar a la UNAM, mismos que pueden ser impulsados desde las bases, junto a un programa universitario de rescate de la universidad, crítica, democrática y popular.

Como siempre la izquierda llega tarde a los acontecimientos, pero todavía es tiempo para iniciar discusiones, intercambios y movilizarse para no dejarle al enemigo las manos libres en el cambio de rector.

Por ello la OPC-CLETA y el movimiento estudiantil de la UNAM, convergemos en impulsar el análisis de lo que es y lo que debería ser la Universidad de nuestro pueblo, resistiendo a las aristocráticas estructuras de decisión. Escuchando las voces de las bases universitarias de estudiantes y trabajadores, de rechazados, del pueblo interesado;

Hemos convocado a reuniones amplias, empezando el día martes 16 de octubre a las 12 horas en el auditorio Narciso Bassols de la Facultad de Economía, donde se decidirán estrategias para contrarrestar la ofensiva neoliberal.

La OPC-CLETA considera viable, legítimo y táctico el impulsar como candidato a rector a Luís Javier Garrido, quien ha sido coherente con las luchas democráticas en defensa del carácter público de la UNAM y puede de este modo ser la voz de los sin voz, la chispa que potencie la organización estudiantil, paso necesario para enfrentar al autoritarismo de la derecha, y necesidad prioritaria en la defensa y construcción del carácter público y socialista de la UNAM.

Organización Político Cultural CLETA

Octubre de 2007