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El Machete No. 199. Mayo 2008

         
   

Editorial:
¿Cuál es el horizonte que se avizora?

Alfredo Velarde
EL SALARIO MEXICANO DURANTE
EL NEOLIBERALISMO


Sirahuen Millan
Análisis Coyuntural.

Octavio Valadez
Teoría crítica: recuperación del horizonte

Enrique Cisneros:
La OPC-CLETA y los Partidos Políticos

 

 
 
     
 
¿Cuál es el horizonte que se avizora?.
 
     
   

La conciencia de los mexicanos parece no haber aceptado aún la soberanía sobre su territorio, sus recursos y el derecho de ejercer libremente sobre su espacio político, sus expresiones de vida y manifestaciones culturales propias. Mirar más allá de la reforma es una obligación moral en estos tiempos, no se trata de no verla, pero si de ubicarla como uno más de los golpes.

La privatización de los medios de producción nacionales, han originado la mercantilización de la vida, dictaduras, guerra sucia, hambre, pobreza e ignorancia para los pueblos latinoamericanos. Quien detenta la tierra, las fábricas y el estado dirige destinos: de campesinos a obreros, de independientes a colonizados.

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EL SALARIO MEXICANO DURANTE
EL NEOLIBERALISMO,
 
 
 

(A 122 Años de los Héroes y Mártires de Chicago)

 Alfredo Velarde

Cualquier recapitulación actual de la condición explotada del proletariado mexicano, debe partir de los ominosos datos que explican la extendida y creciente precarización general de los trabajadores asalariados mexicanos de la ciudad y el campo. La inconformidad general que debe mostrar un rostro de lucha organizado y radical, a 122 años de los Mártires de Chicago, como su reto principal, no es un accidente ni una falla del “modelo neoliberal”, sino su más lógico resultado en el México de hoy, donde el 42% de la población (44.7 millones), en las maquilladas cifras oficiales, viven en la pobreza sin contar a los pobres extremos y miserables que son casi la mitad de ése guarismo, y que, en la realidad, es mucho peor si nos valemos de indicadores más rigurosos. Ser pobre en el entorno urbano presente, implica ganar en promedio 54 pesos diarios en México, y, en el campo, 36.

 

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Análisis Coyuntural: El aquí y el ahora

 
 
     
 

Por Millán

Objetivo del balance: Ubicar nuestro lugar concreto de acción en México, en 2008. Posicionar en los medios de opinión pública la necesidad del análisis. Coadyuvar en el aporte de los elementos para: Obviar el tamaño real de las fuerzas sociales para potenciar nuestra capacidad de crecimiento como pueblo organizado, mediante la planeación pertinente de acciones políticas conjuntas y la construcción de propuestas económicas viables, ambas de organización hacia el 2010, con nuestros propios productos culturales como principal estrategia de acción.

Lo Económico: En el ámbito internacional mundial, Estados Unidos, centro del círculo mundial del capital imperialista sufre el desempleo y desocupación más altos de su historia debido a una caída de su inversión de capitales. En los últimos años el gobierno de Bush intentó recuperar la inversión mediante una economía de guerra, pero se incrementaron los déficit comercial y público al aumentar las tasas de interés y se multiplicó el gasto militar provocando con ello inflación que tuvo repercusiones a nivel global, en donde no solo no logró salir del estancamiento sino que se acrecentó, con la consecuente devaluación del Dolar frente al Euro. Su apuesta es con miras a una recuperación vía apoderamiento de los mercados petroleros para controlar los mercados de las mercancías.

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¿Cuál es el horizonte que se avizora?
 
       
 

¿Cuál es el horizonte que se avizora?

 

La conciencia de los mexicanos parece no haber aceptado aún la soberanía sobre su territorio, sus recursos y el derecho de ejercer libremente sobre su espacio político, sus expresiones de vida y manifestaciones culturales propias. Mirar más allá de la reforma es una obligación moral en estos tiempos, no se trata de no verla, pero si de ubicarla como uno más de los golpes.

La privatización de los medios de producción nacionales, han originado la mercantilización de la vida, dictaduras, guerra sucia, hambre, pobreza e ignorancia para los pueblos latinoamericanos. Quien detenta la tierra, las fábricas y el estado dirige destinos: de campesinos a obreros, de independientes a colonizados.

El poder ejecutivo impulsor de la reforma energética nos afirma la diferenciación entre intereses burgueses e intereses populares. Somos una clase que jamás ha sido representada por la cúpula de ese poder, pues es producto del proyecto histórico burgués y necesidades del Imperialismo.

Controlar los Medios de Producción petroleros es la necesidad de las transnacionales, y es lo que significa “reforma energética”: “los sectores social y privado, previo permiso, podrán realizar las actividades de transportación, almacenamiento y distribución de gas, de los productos que se obtengan de la refinación de petróleo y de petroquímicos básicos...”: PRIVATIZACIÓN; sin embargo, el neoliberalismo puede también ser conquista cultural y decidir administrar las ganancias de un medio de producción nacional aún sin necesidad de poseerlo. La militarización o la inversión en las finanzas de la seguridad social privatizable a largo plazo o los modelos educativos que afiancen el modelo capitalista, son estrategias de los enemigos de la soberanía.

Aún así la apropiación del producto o del destino de las empresas paraestatales, es parte de los intereses capitalistas y el riesgo de los cambios del mercado no son preocupaciones para ellos, aún cuando atenten contra la subsistencia por el desabasto de productos pues pueden o no retirar los capitales para no arriesgar la ganancia. Lo que pueda provocar un alza de los precios del petróleo, el capital no está dispuesto a asumirlo, aunque esto signifique la inanición de pueblos enteros en el mundo.

El PRD y el FAP no han definido que su defensa del petróleo se circunscribe en las lógicas del Estado capitalista. No han entendido que un referéndum por la “no privatización”, no significa la “no venta” del pueblo mexicano: de sus fuerzas trabajadoras, de su raciocinio público, de sus valores y resistencia cultural, de su propiedad colectiva. Las luchas contra la venta de tierras en Atenco o contra las represiones en Guerrero, Oaxaca o Chiapas, también por la tierra y la dignidad parecen minimizarse ante ésta “defensa”.

La defensa del petróleo no implica el llamado al “debate o al referéndum”, implica la desarticulación de un Estado y aparato político (incluídos todos los partidos) corrompido y vendido a las instituciones del capital; implica una ruptura con los valores neoliberales ajenos a nuestra nación, nos llama a arrancar de tajo con la indiferencia sobre los acontecimientos viles de represión, exclusión y marginación social, luchas de poder retrogradas y negación del debate teórico socialista en las grandes opinaderías de la “multitudinarias audiencias”, secuestradas también por la derecha y la sociedad civil idealista que espera ver caer del cielo la “derrama económica” del neoliberalismo.

La lucha por nuestros presos políticos y las otras luchas organizadas no son menos importantes que sus pretensiones y juegos de poder.

El movimiento contra la reforma puede impulsarse desde la comprensión de una realidad que va más allá de una privatización y unirse a la lucha que deshace las raíces culturales de la mercantilización de la vida. Tumor maligno en un México desesperanzado.

El 3 y 4 de mayo es el aniversario de la represión en Atenco quesimboliza, una lucha por la defensa de la tierra, un ejemplo de solidaridad y de amor... y aunque también simboliza ese rostro del   Estado, ese que reprime golpea, asesina: ¡Debemos estar preparados para ello con nuestra creatividad para organizarnos!

Ya no bastan ni las consignas radicales ni las acciones más contundentes, son necesarias, pero debemos ser creativos para organizarnos y comprender colectivamente. Ésta es una invitación de este periódico, ésta organización, éste movimiento… a todos sus lectores, a todos los mexicanos, a todos los pueblos latinoamericanos.

Organización Político Cultural CLETA

“Hasta las aves del más dulce canto defienden su libertad también con garras.”

 

 
       
 
   
                 
       
       
 

EL SALARIO MEXICANO DURANTE
EL NEOLIBERALISMO

 
       
 

(A 122 Años de los Héroes y Mártires de Chicago)

 

Alfredo Velarde

 

Cualquier recapitulación actual de la condición explotada del proletariado mexicano, debe partir de los ominosos datos que explican la extendida y creciente precarización general de los trabajadores asalariados mexicanos de la ciudad y el campo. La inconformidad general que debe mostrar un rostro de lucha organizado y radical, a 122 años de los Mártires de Chicago, como su reto principal, no es un accidente ni una falla del “modelo neoliberal”, sino su más lógico resultado en el México de hoy, donde el 42% de la población (44.7 millones), en las maquilladas cifras oficiales, viven en la pobreza sin contar a los pobres extremos y miserables que son casi la mitad de ése guarismo, y que, en la realidad, es mucho peor si nos valemos de indicadores más rigurosos. Ser pobre en el entorno urbano presente, implica ganar en promedio 54 pesos diarios en México, y, en el campo, 36.

Para quienes lo ignoran, es preciso decir que de 1982 a 2008, el poder adquisitivo del salario promedio mexicano se ha precipitado en caída libre. Las percepciones de los asalariados mexicanos han perdido, a lo largo de los últimos 26 años y en un cálculo aproximativo, más del 70% del poder adquisitivo que detentaban a inicios de la década de los ochenta, cuando se impone el brutal neoliberalismo económico como patrón de acumulación hegemónico. Esto significa que hoy, para poder restituir el poder de compra de antaño, que nunca fue ni remotamente satisfactorio, apenas sería posible hacerlo, en la misma proporción al de aquella época, con incrementos salariales que tendrían que colocarse, en el orden de un 200%. Pero para ello hay que pelear conscientemente, organizarse y construir una duradera alianza económico-política de clase, independiente y autónoma, entre los trabajadores en lucha contra el capital en todas partes. Y sin embargo, bajo las condiciones actuales en que la patronal y la misma política económica neoliberal han fijado como topesalarial, un miserable 4.5%, cualquier demanda recuperadora del poder adquisitivo perdido durante el neoliberalismo, y que desde el frente laboral reivindican los poquísimos sindicatos comprometidos con una lucha seria en material salarial, le suenan a la patronal y al Estado y sus gobiernos de clase como reivindicaciones “enloquecidas”, cuando apenas son medianamente lógicas y están muy por debajo de las necesidades reales del proletariado mexicano que ya no aguanta más.

 

En la coyuntura reciente, por ejemplo, la larga huelga en la UniversidadMetropolitana, donde el SITUAM exigió 35% de incremento salarial, o como en el caso del conjurado apagón que condujo de antemano a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro a preparar una anticonstitucional requisa que no fue necesaria (dado que la empresa concedió el pírrico 4.25%, que el sindicato flexibilizándose más allá de lo aceptable, negoció), justo cuando el SME solicitaba un incremento salarial del 16%, demuestra el accidentado escenario para una lucha de clase impostergablemente necesaria y urgente a favor del conjunto de los trabajadores mexicanos. Lo que revelan estas dos luchas es que, cualquier reivindicación salarial y sus respectivos movimientos huelguísticos, que se coloquen por encima del atrabiliario tope salarial impuesto por las autoridades del trabajo, la política económica dominante y la propia patronal, devienen instantáneamente en demandas políticas y así debieran tratarse desde el mundo del trabajo, a fin de conquistar una vasta alianza de clase desde el frente laboral, llamada a superar la galopante precarización del salario promedio del trabador mexicano y el propio estrangulamiento de la oferta laboral expresada en el desaforado crecimiento del ejército industrial de reserva, en tanto que el creciente desempleo se manifiesta ya, como un rasgo estructural del capitalismo mexicano en el dilatado inicio del siglo XXI. Los dos ejemplos que referimos arriba, por cierto, no son en modo alguno excepciones, sino que representan la regla general y el propio rasero con que los patrones y el reaccionario gobierno federal, están tratando a las distintas luchas obreras por romper el tope salarial y que, además, deben desbordar, en la mayor parte de los casos, dirigencias espurias, charras o burocratizadas, que están sirviendo más para disciplinar y doblegar a los trabajadores insumisos, que para representar y conducir sus luchas económicas, hacia la recuperación coordinada de la insurgencia sindical por mejores salarios, así como a la búsqueda de nuevas formas de organización y lucha (como por ejemplo los consejos obreros); y en lo político, al crecimiento de la movilización organizada tendiente a la creación de una situación política de ingobernabilidad y poder de veto socialfrente al poder, desde el frente laboral y las múltiples oposiciones revolucionarias que, desde abajo, en las organizaciones sociales, civiles y populares se generan contra el capital y su inaceptable política económica, diseñada para favorecer sólo a los poderosos propietarios. Se trata, en suma, de una lucha desdoblada en los dos planos antes referidos para la etapa actual del capitalismo maduro mexicano y su tendencia imparable hacia la reproducción ampliada de la dinámica de integración subordinada al nuevo (des) orden mundial, marcado por la excluyente globalización capitalista y que recrudece nuestra tradicional dependencia económica estructural al capitalismo maduro y desarrollado, si desde el abajo-social y el frente laboral no hacemos algo, pronto y ya, para evitarlo y crear nuevas posibilidades para la naciente y subversiva subjetividad revolucionaria que tanto se precisa madurar.

 

En estas condiciones, la lucha que diferentes expresiones de la clase obrera mexicana vienen dando en la actual coyuntura, como los compañeros despedidos de Gamesa (quienes enfrentan las atrabiliarias arbitrariedades de la empresa transnacional Pepsico), demuestran la pertinencia de su llamado constitutivo del FrenteÚnico de Trabajadores (FUT), que el proletariado mexicano debiera recuperar y hacer suyo, como una orientación correcta para amplificar y fortalecer las luchas de la clase trabajadora contra el capital, desde abajo y a la izquierda. En este contexto, enarbolar la necesidad de tomar la iniciativa de la naciente insurgencia obrera que vienen dando importantes colectivos obreros (como los de Textiles Ocotlán, de Vidriera Potosí, de Yale Security, de Cananea, de Real del Monte, de Cafetlán, de Telmex, de los deudos de Pasta de Conchos y de la Cervecería Modelo, entre otros muchos ejemplos más), están demostrando que, más allá de intentonas limitadas y manipuladas como las de los Diálogos Nacionales que cargan en sus espaldas lastres contraproducentes como el charrismo y el corporativismo que desde la CTM, hasta la misma UNT limitan la lucha de los asalariados, hoy es perfectamente posible reanudar la marcha organizadora de la independencia y autonomíasindicales, como actual reivindicación político-gremial de los trabajadores, al lado de sus justas reivindicaciones salariales, para restituir las deprimidas condiciones de vida de los obreros y sus familias golpeadas por el agresivo cartabón neoliberal. La lucha económica a favor de una Escala Móvil de Salarios, por ejemplo, preparatoria de lo que debiera aspirar a madurar una Huelga Política Nacional contra el tope salarial y la precarización del salario mexicano, y la misma constitución, amplia e incluyente del Frente Único de Trabajadores (FUT) llamado a revocar las suplantadoras representaciones obreras, por fuera de las centrales patronales blancas y charras, tendrían que esgrimirse para un encuadre de intervención radical en el frente laboral, llamado a concretar el propósito de engrosar las filas contestatarias de la rebelde clase obrera mexicana, a la vez que fortaleciendo sus ligas y vínculos horizontales con los movimientos obreros revolucionarios que suscriban y reivindiquen las mismas demandas. Hacerlo así, supondría, de hecho, el mejor homenaje a los Mártires de Chicago caídos en lucha hace ya 122 años.