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Independencia, Revolución y Verdadera Liberación… son tares pendientes
Por: “Darío Santillán”
El tercer sábado de noviembre, se estará conmemorando el Centenario de la Revolución Mexicana. Mientras desde los palcos y los palacetes, la fecha se tornará en festejo, para nosotros será propicio reflexionar acerca del significado, no de una fecha simbólica, sino de la sangre derramada en la lucha por cientos de miles de mexicanos.
A las demandas de tierra, trabajo, salud, alimentación, techo digno, educación, democracia y justicia plasmadas, entre otros: en el Programa del Partido Liberal Mexicano, en los Planes de San Luis, de Ayala y el Manifiesto de la División del Norte de septiembre de 1914; habría que realizar un diagnóstico y evaluar a la luz de los resultados, ¿en qué situación nos encontramos?

La tenencia de la tierra sigue siendo, como en tiempos anteriores a 1910, un grave problema, ya que más del 50% de los campesinos posee el 0.6% de la superficie cultivable del país, mientras que 7% de propietarios neolatifundistas, poseen aproximadamente 90% de las tierras dedicadas a las producción agrícola. Por otro lado, existen millones de campesinos sin tierras que las reclaman, y ante la situación de miseria que impera en sus comunidades de origen, optan por emigrar a las ciudades o en busca del sueño americano, arriesgando su vida, entre las bandas fascistas, que bajo el amparo del Estado narcoterrorista de Felipe Calderón, han emprendido una “limpieza social” que se traduce en asesinatos, ya sea ejecutados directamente por el Ejército Mexicano, La Policía Federal o sus bandas paramilitares –como ha sido el caso recientemente con jóvenes en Ciudad Juárez, los 72 migrantes asesinados en Tamaulipas o bien mediante la desaparición forzada de personas, de las cuales se habla ya de 3000 en la presente administración–, cuál si se tratara de una reedición de las dictaduras latinoamericanas de los 60’s y 70’s. En muchos casos, campesinos viajan desde los municipios más pobres del país, como Metlátonoc Guerrero, a latifundios pertenecientes a grandes trasnacionales dedicadas a la agricultura –las cuales funcionan bajo el mismo esquema del enganchador–, prometiéndoles salarios que no cumplirán; endeudando a los campesinos desde el momento en que suben al camión, supuestamente “gratuito” y forzándolos a consumir en las nuevas tiendas de raya, como es el caso de Agrícola Exportadora de Vegetales de Sinaloa.
De los 107 millones de mexicanos que somos, 54 millones forman la Población Económicamente Activa (PEA); esto es, aquellas personas que mayores de 12 años (en el caso de nuestro país) tienen trabajo al momento del censo, o que no teniéndolo están buscándolo. Así el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, enuncia que en el 4to trimestre de 2009, la tasa de desocupación fue de 5.33%, esto es 2 millones 800 mil personas sin empleo. Considerando, que muchos de los cuáles son padres de familia y el único sustento de la misma ¿Qué pasa con estas personas?, ¿Cuál es el futuro que se les presenta?, ¿Cuál es el futuro de los niños mexicanos si para el año 2000 más de dos millones de niños menores de 16 años formaban parte de la PEA? Esto sin considerar siquiera a la población que, ante el gris panorama económico, recurre al empleo “informal”, ya que los registros del IMSS de octubre de 2008 hablan de tan solo 14 millones 500 mil empleos formales.
La alimentación de la mayoría de los mexicanos es deficiente, poco variada y en cantidades insuficientes; en la dieta predomina el maíz, frijol y chile. La desnutrición y el hambre son problemas que aquejan a nuestro país –a pesar de ser el número uno en obesidad, a nivel mundial. Mientras tanto, la industria agroalimentaria se encuentra, en manos de empresas trasnacionales que controlan más del 80% de la producción y comercialización, contando con una red distribuidora que penetra algunos de los rincones más apartados, muchas veces con productos chatarras como refrescos, pastelillos y frituras; en comunidades de todo el país, pero principalmente de Guerrero, Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Chihuahua y Puebla; pequeños mueren de hambre teniendo índices de desarrollo humano similares a los de Haití y de los países más pobres de África, como Eritrea o Sierra Leona.
La Seguridad Social es desmantelada poco a poco por el Estado neoliberal; se promueve la privatización de los servicios de salud en el país y más de 32 millones de mexicanos están fuera de los servicios de salud que proporcionan las instituciones sociales, ya sean gubernamentales o privados. Es frecuente no encontrar medicamentos en el IMSS, mientras sus directivos se enriquecen a manos llenas, proporcionando un servicio malo y en algunos casos (Seguro Popular) se plantea el esquema de pago por el mismo, cuando la salud es un Derecho Universal. Existen muertes que son evitables, sobre todo las infecciosas y parasitarias que atacan el aparato respiratorio y digestivo. Actualmente la mortalidad infantil es de 18.8 por cada mil nacimientos, tres veces superior a la media de los países de la OCDE.
En cuanto a la vivienda, millones de mexicanos no cuentan con un techo propio donde vivir, destinando una buena parte de su ingreso a pagar rentas, en el mejor de los casos; en los peores como acabamos de constatar, las viviendas no protegen a sus moradores de las condiciones climatológicas desfavorables (aunado a la mala planeación gubernamental), ni otorgan condiciones adecuadas de higiene, o cuentan con servicios públicos como agua, electricidad y drenaje. Sin embargo habría que ver cómo vive la burguesía en sus enclaves habitacionales.
Desde el año 2000 a la fecha, la deuda externa ha ido en aumento. Mientras Vicente Fox recibe el país con una deuda de 2 billones 318 mil 200.1 millones de pesos, para 2002 termina con una deuda de 2 billones 729 mil 842 millones de pesos, es decir, un aumento de 17%. Al termino del sexenio la deuda era de 3 billones 364 mil 650 millones de pesos. Sin embargo, a tan solo dos años de haber asumido la presidencia, Felipe Calderón la aumenta en un 28.7% llegando a un total de 4 billones 333 mil 123.5 millones de pesos. Esto significa que para los gringos cada uno de los mexicanos debemos 40 mil 289 pesos, siendo esta última la administración que más se ha endeudado en los últimos 15 años. Esto, ya sin mencionar la deuda interna.
El compromiso del Estado con la educación, es nulo. Existe un rezago escolar impresionante que se traduce en falta de oportunidades para millones de mexicanos. El compromiso está con las Universidades Privadas y con las Televisoras, que tanto daño han hecho a nuestro país. Culturalmente estamos inundados con la basura que nos llega del norte, borrando nuestra identidad nacional y haciendo factible que miremos la dominación como normal.
El Gobierno Mexicano, está empeñado en asumir una guerra, en representación del Gobierno gringo, contra el pueblo de México. Tratando de crear un escenario de guerra contra el narco y la inseguridad, para justificar la intervención de Marines y la instalación de bases militares estadounidenses en nuestro país. Una estrategia de largo plazo que ya se ha echado a andar. |
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