LA HISTORIA VIVE:

En nuestras manos está la semilla de lo nuevo.

Durante siglos la espalda de la gran mayoría de los mexicanos ha cargado el yugo de la pobreza y el sometimiento. Desde hace 500 años, la historia de México se unió a la de un mundo donde los pueblos de América Latina, África, y Asia fueron conquistados, explotados y obligados a rendir culto a una cultura ajena, erigida sobre los restos de culturas ancestrales. Los pueblos de México y del mundo hemos sido exprimidos y explotados para enriquecer y empoderar las naciones, gobiernos, empresas o individuos que hoy dominan a un Mundo empobrecido.

 

Como se hizo con los templos que alguna vez se erguían ante los ojos de los extranjeros, hoy quiere enterrarse viva la historia de un pueblo que busca liberarse de las cadenas de la opresión. Ayer fueron los españoles los que negaron nuestra vida, hoy son los dueños del dinero los que construyen las nuevas catedrales de la mentira y la opresión, hoy son la minoría que detenta el poder político y económico de este país los que ponen las cadenas a las manos del pueblo mexicano.

 

Siglos de luchas de independencias y de revoluciones, siglos de emperadores, presidentes, dictaduras, constituciones, elecciones, partidos y supuestos desarrollos; y sin embargo, México sigue hambriento y enfermo de pobreza, México sigue siendo esclavo, colonizado y explotado por unos cuantos.

 

El capitalismo ha impulsado como nunca el desarrollo de la tecnología, la ciencia y las comunicaciones; el mundo vive un auge de producción de mercancías y riquezas inauditos; y sin embargo, millones de seres humanos se mueren de enfermedades curables, hambrientos, analfabetos y sin haber podido construir alguna certidumbre para sus hijos y familias que terminaran por emigrar a otros países como millones de mexicanos lo han hecho ya.

 

 

En la historia de México todo parece cambiar excepto la pobreza en la que se hunden millones de niños, mujeres y hombres.

 

Nuestras manos atadas siguen trabajando la tierra de unos cuantos que se alimentan de nuestra hambre y nuestro sudor.

Nuestras manos siembran semillas ajenas en una tierra enajenada y contaminada.

Nuestras manos trabajan las máquinas de empresas extranjeras y explotadoras, produciendo alimentos y productos que no comeremos ni usaremos jamás.

Nuestras manos forjan las cadenas que usaran nuestros hijos, porque seguimos incrementando con nuestro trabajo empobrecido la riqueza y el poder insaciable de unos cuantos nombres como Carlos Slim y gobiernos como el de Felipe Calderón.

 

 

En la historia de México todo parece cambiar excepto los gobiernos traidores y la persecución y asesinato del pueblo que ejerce su soberanía.

 

La responsabilidad política de los mexicanos ha sido reducida a la crayola y la boleta, en una democracia electorera inútil, donde el pueblo nunca manda a su gobierno y este nunca obedece a quien dice representar.

Los pocos mexicanos que asumen la soberanía del pueblo son perseguidos y obligados a protegerse de los golpes, las macanas, las torturas y los barrotes que impone la violencia del estado de Felipe Calderón, de Ulises Ruiz, Peña Nieto y tantos otros títeres y representantes del terror.

 

 

En la historia de México todo parece cambiar excepto la cultura de la enajenación y la manipulación del pueblo.

 

Hoy como hace 34 años (cuando nacimos como organización), las manos creativas del pueblo mexicano son usadas sólo para comprar boletos de la gran empresa del espectáculo, donde lo que menos importa es el potencial creativo de los jóvenes, los trabajadores, las mujeres y los indígenas. Las manos que pueden expresar, pintar, escribir y cantar, han sido encadenadas por la cultura de la muerte y de la enajenación, que sólo permite usarlas para cambiar el canal de televisión donde se burlan de nuestra apariencia, nuestras costumbres, de nuestra pobreza y nuestra lucha. Los trabajadores de la cultura siguen caminando en las calles de la exclusión capitalista, donde la belleza, la verdad y la libertad sólo sirven si pueden acumular ganancias.

 

 

En la historia de México todo parece unirnos excepto la desesperanza y la desorganización del pueblo mexicano.

 

Nuestras manos de humanidad se han vuelto puños de odio y de egoísmos, cerradas al otro, cerradas a un “nosotros” que alce la mirada al verdadero enemigo, que no es su hermano, que no es su compañero. Las manos de nuestro pueblo compiten violentamente por monedas y limosnas salariales o estatales que nos avientan los poderes económicos y políticos.

 

 

Y es que en el fondo, a pesar de las luchas del pueblo mexicano por su independencia, de reformas, revoluciones y elecciones, permanece una oligarquía nacional e imperial que mantiene las leyes y las instituciones que hacen legal y legítima la explotación de los trabajadores y el enriquecimiento de unos cuantos, que hacen “normal e irremediable” la muerte y la pobreza de las grandes mayorías. Porque a pesar de los cambios profundos y aparentes que ha tenido México lo que hoy permanece vivo es el sistema capitalista que organiza el crimen, la desesperanza y la violencia para seguir extrayendo vorazmente la riqueza de nuestra vida y de nuestra nación.

 

 

Pero la historia no está terminada.

 

En el CLETA hemos reunido a nuestro pasado, presente y futuro, y nos hemos comprendido herederos de una lucha que ha permanecido viva y constante a lo largo de siglos de cambios y mejoras sólo aparentes. Tenemos en nuestras manos las semillas que nos han dejado Morelos, Zapata, Villa, y tantos mexicanos que han dado su vida por el futuro y el presente de México.

 

Si para algunos la historia ha llegado a su fin, para nosotros la historia apenas comienza y hoy es tiempo de cosechar del pasado y sembrar el futuro.

La historia es de quien la hace y en nuestras manos está la posibilidad de cambiarla.

En nosotros está el decidir qué cambia y qué permanece. En nuestras vidas está el poder para lograrlo.

 

Hoy decidimos que en nuestra organización deben cambiar nuestras formas de lucha y organización, pero NO nuestros principios de liberación y de humanidad. Lucharemos por cambiar de raíz el Estado, las instituciones y las leyes para que permanezca la esperanza de un pueblo vivo que constituye su propio destino.

 

 

El CLETA cambia, como lo ha hecho antes, como lo hace el niño que crece, el adolescente que madura, el anciano que enseña.

 

CLETA cambia, porque el cambio es posible en nosotros como lo es en la historia.

Porque aunque permanece la opresión, la injusticia, la cultura de la manipulación, la explotación de los trabajadores y la traición y violencia del Estado y sus instituciones. Aunque permanece este yugo sobre nuestras espaldas, también permanece, como antes, un pueblo vivo, un pueblo que en la Independencia se alzó contra un imperio, que en la revolución se levantó contra una dictadura y que mañana habrá de emerger organizadamente, políticamente, contra el sistema político, económico y cultural del capitalismo neoliberal.

 

 

La historia nos enseña que los opresores del pueblo han permanecido porque se organizan, porque saben distinguir y aplacar a su enemigo, que somos nosotros, el pueblo organizado. Es por esto que nuestra lucha deberá ser organizada o será aniquilada por las armas genocidas del Estado, con sus policías, porros, ejércitos y paramilitares.

 

 

Y es por esta lucha tan profunda y tan históricamente necesaria que no basta que salgamos a las calles tomados de la mano para protestar contra la injusticia: es necesario organizar todas nuestras manos creativas, sus capacidades y diferencias, organizar nuestras fuerzas y nuestras respuestas. Es necesario que el CLETA sepa dialogar con los tiempos y los contextos específicos de sus integrantes y pueda construir alternativas de subsistencia para todos los luchadores sociales, sin depender del biberón económico del estado.

 

Y es por esto que el CLETA es y será explícitamente una organización independiente, autogestiva, y no sólo un centro cultural o artístico.

 

 

Y no es suficiente la aglutinación de organizaciones, es preciso asumir el poder político del pueblo, es necesario que todos los trabajos organizativos (sean culturales, artísticos o de comunicación) contribuyan directamente a constituir la auténtica democracia, la verdadera soberanía, la que emana de abajo, la que emana del pueblo consciente y organizado. Porque la cultura no termina con el aplauso, es necesario que las manos que construyen el arte y la comunicación, sepan también diseñar, comprender y ejercer la transformación político-económica de nuestra sociedad, mediante una teoría y una práctica revolucionaria, crítica, transformadora. Debemos parar las reformas neoliberales y el neo-fascismo mexicano, resistir la represión y construir una ofensiva nacional, sin que se deje de construir nuevas instituciones de lucha política y cultural de largo plazo. Debemos lograr que las fuerzas sociales que emergen en los rincones de este país, puedan constituirse en fuerzas políticas que puedan enfrentar no sólo a la derecha, sino a la burguesía nacional y transnacional, así como al cercano imperio estadounidense que asesina naciones enteras.

 

Y es por esto que el CLETA es y será explícitamente una organización política democrática y no sólo una organización civil que apoye culturalmente a las luchas populares y los movimiento sociales de nuestro país.

 

 

Y seguiremos siendo una organización esencialmente cultural, porque sabemos que la revolución cultural no terminará con un nuevo presidente, un nuevo estado o una nueva constitución. Porque la lucha cultural, representa la transformación de las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza, y será necesaria después de todo cambio político ó económico, y habrá de permanecer como el germen de la novedad en esta y en la nueva sociedad.

Porque en la lucha cultural están las manos que gestan a la nueva humanidad, al mexicano nuevo, y será éste ser humano el único que podrá trascender toda burocratización, toda traición, toda contrarrevolución, toda fetichización.

 

 

Es así como de lo viejo nace y nacerá lo nuevo. Del CLETA nace hoy la Organización Político Cultural CLETA, quien ha venido gestando su nacimiento desde hace años pero que hoy se hace manifiesta y explicita. No negamos nuestro pasado, sino que aprendemos de él, de sus errores y aciertos; nos nutrimos de él y asumimos la responsabilidad de cuidar esta semilla, esta vida de liberación que nos ha sido heredada.

 

Nuestras manos alzan hoy sus armas de liberación político-cultural a través de trabajos pedagógicos, de comunicaciones, artísticos y de promotoría cultural.

 

Alzamos nuestras armas culturales, porque hoy como hace 500 años nuestras manos deben de romper las cadenas de nuestro pueblo conquistado por culturas ajenas; hoy como hace 200 años nuestras manos deben construir la lucha por la independencia del imperio mundial, hoy como hace 100 años nuestras manos deben alzar la lucha organizada para enfrentar la dictadura de la injusticia y la pobreza, del estado capitalista y el neo-fascista que se expande en el mundo.

 

Este manifiesto es un llamado a que el trabajo cultural rompa cadenas y que asumamos juntos la responsabilidad que tenemos de transformar la historia, nuestra historia, aquella que nos ha sido robada siempre.

 

Abrimos nuestras puertas a:

 

 

I. A todos los sectores del pueblo que busquen organizarse:

 

La OPC CLETA creemos que nadie podrá enfrentar solo al monstruo del Fascismo y del capitalismo neoliberal. Nuestra experiencia nos muestra que si hemos resistido a lo largo de estos 34 años, es precisamente por todo el apoyo recíproco que hemos tenido con personas, organizaciones sociales, sindicatos, frentes. Si hoy existimos es gracias a las personas con las que hemos construido un apoyo mutuo que nos ha permitido levantarnos en las caídas y derrotas.

Es por esto que necesitamos de tus manos de lucha, trabajador, mujer, joven, anciano, necesitamos de tu ayuda no sólo para que podamos seguir, sino para que participes con nosotros y nos ayudes a arar la tierra de nuestro futuro. La organización te abre sus puertas, para que entres y te informes, te formes y te organices políticamente a través de trabajos culturales.

 

 

II. A los grupos y trabajadores de la cultura:

 

La OPC-CLETA llama también a otros trabajos culturales que forman parte del amplio espectro de la creación humana y de la rica diversidad cultural que existe en México a que unamos nuestras luchas en un proyecto común de organización político cultural, que si es necesario habrá de trascender a la misma OPC-CLETA en un nuevo proyecto nacional, en un nuevo nombre común.

 

 

III. A las organizaciones hermanas:

 

En la OPC CLETA necesitamos de ustedes, organizaciones hermanas, campesinas, obreras, estudiantiles, urbanas, a ustedes, los anticapitalistas organizados en México y el mundo. No queremos que nuestras diferencias nos separen sino que nos unan frente al enemigo común que afila sus armas contra todos nosotros. Queremos ser un río que pueda unirse a este océano de luchas que emergen en el horizonte de nuestra historia.

Los llamamos a recuperar nuestra historia y a unirnos con propuestas culturales que expropien del Estado la memoria de la Independencia y la Revolución.

 

Y para todos proponemos:

 

  1. La construcción de un Manifiesto Nacional de Cultura hacia el 2010, donde seamos todos los que interpretemos y expresemos nuestra independencia, nuestra revolución, nuestro presente y nuestro futuro y No unos cuantos intelectuales y No los gobiernos traidores. Que todas las voces de lucha de este país expresen su voz, y las publiquemos en todos los medios independientes, en todos los espacios alternativos. Nosotros ofrecemos nuestros medios, nuestra infraestructura, nuestras manos y oídos.

 

  1. Constituir un movimiento nacional de creatividad revolucionaria hacia el 2010, donde la poesía, el teatro, la música, la pintura y todas las áreas de la cultura puedan manifestar su concepción de nuestro tiempo histórico, de nuestra independencia, nuestra revolución, nuestro futuro.

 

  1. Emerger con unidad frente al centenario de la revolución y de la independencia, con propuestas comunes, con alternativas concretas y visibles para la población no organizada. Que las fechas de conmemoración sean fechas de organización y de agitación, y no más los homenajes y monumentos huecos de pasados muertos.

 

La OPC-CLETA ha iniciado ya el trabajo de estas propuestas, mismas que se harán públicas próximamente.

Con este manifiesto inicia la etapa constitutiva de la organización nacional. Nuestras manos se sumergirán en la tierra, en el suelo y en las calles de México, para cualificar nuestros proyectos, para gestar nuestro cambio. El capitalismo comenzará a derrumbarse cuando nos descubramos hermanos, cuando nos demos la mano para evitar el crimen, para cuidar la vida, cuando protejamos a la naturaleza, cuando luchemos organizadamente.

 

Seguramente habrán de venir nuevos cambios en la organización, nuevas etapas, bienvenidas sean, como bienvenida será la transformación radical de nuestro país y de nuestro mundo.

 

“Las aves del más dulce canto, defienden su libertad también con garras.”

 

ORGANIZACIÓN POLÍTICO CULTURAL-CLETA

 

Querétaro, Querétaro

 

Julio 2007

 

 

Escuela de Cultura Popular AC, CLETA UNAM, Machetearte, el Machete, la Agencia Periodística de Información Alternativa, editorial Vanegas Arroyo. El Foro Abierto de Casa del Lago, colectivo teatral Plan B, Llanero solitito, trabajo infantil del cletito feliz, Festival Internacional Cervantino Callejero, los encuentros nacionales e internacionales de arte, Organización estudiantil José Revueltas. OPC-CLETA Zacatecas. OPC-CLETA Durango.

 

 

 

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Suscríbelo mandando un correo a: opc@cleta.org.

 

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